EL CAMINO DE EMAUS
19 Enero 2011
El famoso neurocirujano brasileño, Miguel Nicoletis, ha sido nombrado miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias de Brasil. Muchos dirán que muy bien, que cosa tiene de particular; quien lo conozca aplaudirá, quien lo conozca profundamente, a lo mejor se quede sorprendido. Y a esto último voy. ¡Sorprendente!. Y es que el señor Nicoletis no solo es famoso, por ser uno de los mejores neurocirujanos del mundo, sino por ser muy polémico en sus posturas proabortistas y favorable a los matrimonios homosexuales.
Hemos llegado a un extremo, que no es fácil entender algunas cosas, porque lo que ayer se entendía o se aplicaba de otra, ahora es todo lo contrario y así vamos de sobresalto en sobresalto. Recuerdo que antes se hilaba muy fino, escrupulosamente muy fino. Me refiero a que cuando me presente a las oposiciones para el cuerpo de policía, investigaron casi hasta mis abuelos. La entonces BRIS, miraba todo tipo de antecedentes, antes de dar el visto bueno; de forma que cualquier elemento sospechoso: político o delictivo, hubiera echado por tierra mis pretensiones, que luego las echó el último examen. Hoy creo que ya no se hace nada de eso.
Y sorprende lo del neurocirujano, porque se trata de una institución subvencionada por la Iglesia. Y sus posiciones son claramente opuestas a las de la Iglesia. Es casi como meter una célula cancerígena en el cuerpo de una persona, comparación, un tanto extrema, pero la labor de zapa que puede llevar a cabo es tremenda.
No sé de qué me sorprendo, si aquí pasa lo mismo. Nombran ministro de sanidad, a una persona favorable a la cultura de la muerte; o sea al aborto y eutanasia. Y lo que es peor, salen adelante las leyes del aborto, las de los matrimonios homosexuales gracias al voto de los católicos, que son un porcentaje, elevado, voto socialista. Que no lo entiendo, pero es así.
Ya el ser católico no es lo que era. Ahora el católico se entremezcla con todo. Da lo mismo ocho que ochenta. Le da lo mismo estar en un partido de izquierdas, como votar si al aborto, que volver a votar las tesis radical-socialistas del señor zapatero, o como ocurre en vascongadas, apoyar las tesis radical-terroristas.
Hoy ya no es como ayer, que las mamas preguntaban a la niña: “¿el niño con el que sales va a Misa?”. Hoy en muchos hogares da igual; vamos, da igual que vaya o no, lo que no deja de preocupar es el aspecto, en esto los padres con mirada inquisidora y gélida voz preguntan a la niña: “¡quién es ese!”.
Lo del señor Nicoletis me parece bien que le premien, por ser un eminente neurocirujano, porque sus horas de sacrificio, estudio y privaciones le han costado y porque hará mucho bien a los pacientes que pasen por sus manos, etc., pero de aquí a que lo sienten en un sillón subvencionado por la Iglesia me parece una broma de muy mal gusto, y me temo que los que lo han elegido, sino piensan como él, les falta poco, lo que es más preocupante todavía.
Pero hasta la fecha, en el mundo, ha ocurrido tantas cosas increíbles, que uno debería estar curdo de espanto. Pero no, no podemos ni por respetos humanos pasar olímpicamente de cosas chocantes. Resulta que a los defensores de la cultura de la muerte se les premia, y además desde centros subvencionados por la misma Iglesia. Es lo mismo que si a un genocida se le condecora por los servicios prestados a España. Esto último va con retintín.
Que todo está trastocado. Como si hubieran puesto el mundo del revés. Lo que antes estaba mal o era pecado hoy ya no lo es. Pero en fin, salvo algún que otro sobresalto, sigamos trabajando, como siempre, sin hacer ruido, en el silencio de cada día, que así crece la hierba, en el silencio de la noche, tranquila, fresca, serena. Trabajando con paz, pronto lograremos silenciar el ruido. Nosotros tenemos que trabajar desde la Paz, no la que nos venden los políticos, sino esa otra más grandiosa, la Paz de los hijos de Dios. Lo que no quiere decir que debamos estar tan calladitos que dejemos pasar ciertas cosas. Que los cristianos tenemos derecho a protestar, porque por eso pagamos a Hacienda.