EL CAMINO DE EMAUS
1 Febrero 2011
NIÑOS NO BAUTIZADOS
Leo en el Boletín Mensual de la Iglesia Nivariense de Tenerife: “Alrededor de setenta niños y niñas están integrados en los grupos parroquiales de la llamada 1ª Comunión sin bautizados. Es un número que va creciendo.”.
Esta situación anómala, desde el punto de vista de la fe, puede ser debido al proceso de desespiritualizacion que se está viviendo. Proceso que el entonces Cardenal Ratzinger denunciaba, en una alocución semanas antes de ser elevado al pontificado. Y este proceso afecta a muchos nuevos padres, que ya no practicaban anteriormente al matrimonio. Lógico es que dos padres, no practicantes, se despreocupen de la orientación religiosa de sus hijos; sin embargo se dan muchos casos contrarios a esa lógica. Pero sea cual sea la situación espiritual de los padres, no existe motivo alguno para que los niños y niñas no se bauticen. Prohibirles la recepción de este sacramento, sería un acto horrible. Id y predicad al mundo entero, bautizarlos… nunca dijo no bauticéis.
Durante los 21 años de catequesis, ya se dieron algunos casos de niños y niñas que acudían a las catequesis de Primera Comunión sin estar bautizados. Causas variadas. Pero los padres los llevaban. Nunca se cerró la puerta a nadie. Muchas veces esta situación se debía a falta de cultura y de preparación de los padres, quienes tampoco, durante su vida, habían recibido preparación religiosa por parte de los padres. Sin embargo querían ese bien para sus hijos. A aquellos niños se les atendía mas especialmente por parte del párroco y de los catequistas y unas semanas antes de la Celebración del Sacramento de la Eucaristía, recibían el Sacramento del Bautismo. A nadie se le privó.
Alguna vez, habremos leído o escuchado en la televisión a padres que ponían el grito en el Cielo, porque el párroco “no quiso bautizar a su hijo”. Pero las verdades a medias no sirven. Es posible que en alguna Parroquia se pusiera impedimento, pero también es cierto que se ofrecieran soluciones. Y aquí entra la figura del Padrino. Y erróneamente siempre hemos entendido al padrino: como el otorgador de regalos. Desde el punto de vista de la Iglesia, el Padrino es una figura realmente importante, pues es quien en sustitución de los padres, será la guarda o encargado del cuidado espiritual del ahijado o ahijada. Por esta causa, cuando en la celebración de los sacramentos que exigen esta figura, se exige padrinos practicantes. Y esta es la solución que en algunas Parroquias se propone para bautizar a los niños y niñas, que en el caso de no ser aceptadas, surja la reticencia del Párroco. Creo que es del todo lógica la posición del Párroco.
Este dato es el que los medios de comunicación deberían difundir, cuando dan la noticia de alguna familia transmite: ¡el párroco no ha querido bautizar a mi hijo! Pero siempre queda mejor, situar a la Iglesia como el ogro a perseguir. Pocas veces veremos, desde los medios, el reconocimiento de la labor de la Iglesia en el mundo. Evidentemente no interesa y máxime, cuando gran parte de los medios están mediatizados ideológicamente por la izquierda.
Dada la importancia del Sacramento del Bautismo, no debe tomarse a la ligera. No es un acontecimiento social, como una presentación en sociedad; como tampoco lo es el Sacramento de la Eucaristía.
No sé el motivo, por el cual la Iglesia establece, hasta un mes después del nacimiento la celebración del Bautismo. No seré yo quien critique este cambio. Pero realmente como estaba antes era lo mejor. Doctores tiene la Iglesia. Pienso que es para establecer un periodo suficiente de preparación para el Sacramento de padres y padrinos, donde se establece la importancia de éste.
Los padres están obligados a educar en la fe a sus hijos, me refiero a los padres católicos. Es en el hogar, donde deben escuchar por primera vez que Dios es Padre. Deben igualmente deben enseñarles a rezar o rezar junto a sus hijos. Luego vendrá el turno de la Parroquia, a la que la que ceden sus hijos para continuar la educación en la fe.
Lo cierto es que en hogares se ha perdido este contacto en la fe, entre padres e hijos, por eso solemos encontrar niños y niñas que por primera vez oyen hablar de Dios de labios del Catequista. No obstante, es de felicitar a los padres por el paso dado.
Nadie tiene cerradas las puertas al bautismo. El mandato del Señor es ID Y BATIZAD por el mundo entero.