EL CAMINO DE EMAUS
2 Junio 2011
Esta es una de las genialidades del presidente Zapatero. Desde que accedió al poder, se han venido sucediendo graves ataques, en forma de leyes, contra la Iglesia católica: aborto, anticonceptivos del día después (sin autorización de los padres), ley de la muerte digna; anulación de la educación diferenciada, arriada de crucifijos de centros oficiales, centros públicos y los que estén a vista pública, quitar la subvención a aquellos colegios privados que separen a niños de niñas en las aulas… Así se empezó durante la república y terminaron quemando Iglesias y conventos.
En su campaña de 2004, el eslogan de Zapatero, dejaba entrever quien era en realidad, así todo fue votado por muchos católicos. Más gimnasia y menos religión. Ganador de sus segundas elecciones, con el voto católico, continuó con su política laicista agresiva. Han convertido a España en un estado aconfesional, pero quieren llegar más lejos; quieren llegar a convertirla en un estado totalmente laicista, donde la religión sea culto privado y después, ni eso. Lo que no consiguieron durante el 36, quiere conseguirlo ahora.
Ya se han despertado movimientos anti católicos, que pretendían celebrar su semana santa, con sus procesiones y todo. Hubiera sido toda una provocación. Menos mal que la Delegada Gubernativa las prohibió ¿Pero, y el próximo año?
Otra acción, de momento aislada, es la agresión a una joven en la capilla de la Universidad, donde escuchaba Misa; amén de las blasfemias y actos sacrílegos que allí se hicieron.
¿Qué será lo próximo? ¿Se quemarán Iglesias? ¿Qué? Estará contento el señor Zapatero con su política anti religiosa. Se seguirá riendo como desde el 2004. Estará contento con los resultados obtenidos. Él solito ha llevado a España a la ruina y él solito se ha cargado el Psoe. Que siga así.
Nosotros, guste o no guste, seguiremos defendiendo lo nuestro, nuestra Fe y a nuestra España. Porque no renegamos de nuestra fe, como ya otros han hecho y no renegamos de nuestra Patria a la que un día juramos lealtad. Y nosotros no olvidamos juramentos.