EL CAMINO DE EMAUS
1 Junio 2011
Según la Ley, la objeción de conciencia es un derecho fundamental a la libertad religiosa e ideológica “directamente aplicable en materia de derechos fundamentales”. Por tanto es un derecho al que puede acogerse cualquier profesional y ciudadano de a pie.
Me refiero a la situación creada por el ministerio de sanidad de Leire Pajin y su nueva ley del derecho a una muerte digna. Ley ante la que muchos médicos van a objetar en conciencia y que la ministra quiere imponer una cláusula que no les permita objetar. El caso es salir adelante con la ley de colaboración con el suicidio, que no se le puede definir de otra forma, por mucho que se la quiera disfrazar. Es el colmo del retorcimiento y de la perversión, agravado con querer implicar a personas que tiene como misión defender la vida de las personas, como son los médicos. Claro que siempre habrá alguno que en lugar de medico nació para carnicero, pero en toda familia hay algún garbanzo negro. Me refiero a los médicos que practican abortos.
Por lo visto en esta España solo se puede objetar en conciencia lo que los socialistas quieren o lo que a ellos les interesa. Ya me imaginaba que algo de esto podía suceder y que después de lo que sucedió con aquel medico socialista que ayudaba a “bien morir”, saldría esta ley y que la meterían de forma forzosa como lo ha hecho la señora Pajin, cuyo radicalismo casa con el del señor Zapatero. Única capaz de chulearse el derecho a objetar. Es decir; la ley de muerte digna (léase colaboración al suicidio) será si o si, será un paso más dentro de la cultura de la muerte que nos ha traído la plaga socialista.
La nueva ley, procurara, con el consentimiento del enfermo o de su familia, su sedación y luego su fallecimiento; lo que según el caso, dará lugar a un delito de colaboración al suicidio o al asesinato, aunque la ley lo despenalice. Esta nueva ley, según la señora Pajin “es un derecho y una obligación ética”. ¿Desde cuándo quitar la vida es una obligación ética? A este paso, podríamos ver que las acciones terroristas son otra obligación ética, pues pactar con asesinos, sacarlos de la cárcel, avisarles cuando los van a detener, permitir que se presenten a las elecciones, es una forma de colaboración sin más vuelta de hoja.
No queda otra que reflexionar. Sé que hay socialistas que repudian este estado de cosas, por ello apelo a sus conciencias para que lo impidan. Esta de su mano la llave que impida que España se adentre más en esta cultura de muerte que el gobierno de Zapatero nos ha traído. No basta con decir “no estoy de acuerdo”, es la hora de actuar en conciencia e impedir esta nueva barbaridad.
La victoria de la derecha solo es un paso de los muchos que quedan, no es una conquista definitiva; el león rugiente está herido de muerte, pero aún le quedan fuerzas para seguir hiriendo a España. Que la euforia no les arranque de la realidad