EL CAMINO DE EMAUS
6 Abril 2010
Todos hablan de justicia social, todos hablan del bien común, todos hablan de luchar por la consecución de una España mejor; pero lo cierto es que cada uno lo tiñe de su color: derechas, izquierdas, socialismo, liberalismo y mientras el que padece es el pueblo liso y llano sujeto a los continuos cambios según quien dirija el sistema.
Dice el Concilio Vaticano II “las excesivas desigualdades económicas y sociales entre los miembros y los pueblos de una única familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la personal” debidas por la incapacidad de ambos sistemas para encontrar una solución a este hecho sangrante. Tanto unos como los otros enfrentados en su particular guerra y esclavizados por sus propias ideologías, hacen imposible atisbar el logro de este objetivo tan anhelado: el logro de la justicia social que de al hombre la esperanza de un futuro mejor, ya que no trabajan para la sociedad sino para su propio beneficio, el de sus ideas.
El liberalismo, hoy sumergido en las filas de la derecha, extrae los votos de quienes en el pasado formaban parte de la llamada España espiritualizada, de la España que cultivaba la fe de sus mayores, de la España que trabajaba en paz por el engrandecimiento de la nación; de la España que no entendía de una nación dividida y rota por girones de derechas, centros o de izquierdas; sino de esa otra España que reunía en si a todos sus hombres y tierras en su seno. Pero ese mismo liberalismo que se olvida de las gentes menos acomodadas que seguirán padeciendo los mismos males y los mismos desprecios de siglos atrás, ya que su fin, el del liberalismo de siempre, es mirar a las gentes potentadas que son las que lo mantendrán en el poder que a fin de cuentas es lo que prima.
Por eso extrae su voto enarbolando las banderas del pasado en su propio beneficio: Fe, Patria, Justicia, pero luego hace una política ajena al sentido social de la sociedad, pasando de puntillas por los valores espirituales, no sea que los acusen, las izquierdas, de retrógrados. Y aceptan el estado aconfesional. ¿Y esto es aceptable para sustentar una sociedad sobre una base espiritual?. Un estado aconfesional, será siempre un estado estéril, donde es mas fácil perder los valores de la persona que mantenerlos. Y lo estamos viviendo: la cultura del botellón, de la cocaína, la del dejar hacer. Sin Dios no hay nada, sin fe el hombre esta destinado a perder su norte y sin ese norte la sociedad se degrada.
Y así hemos visto, como en gobiernos pasados, cuando gobernó la derecha liberal, se abstuvieron de liquidar el tema grave del aborto; se aprobó el divorcio, no se fortaleció el sentido de la familia ni se apoyó a las familias, ni se derogaron leyes que afectaban gravemente a la educación escolar traídos por el socialismo en sus décadas de gobierno. No se luchó contra el insolidario nacionalismo. Eso sí, se creció económicamente, pero seguía el mismo nivel de pobreza. Y España se convirtió en un estado aconfesional por Constitución, donde no se pueden reclamar como derecho la religión y por tanto la voz de la Iglesia es relegada, ya que no tiene decisión. Se quitan algunos símbolos religiosos “para no molestar”
Si, está muy bien un gobierno de derechas, porque son etapas de cierta paz social, de cierta tranquilidad y sosiego, crece la economía y al empresario le va bien. Es el ¡España va bien!; pero España y quienes la conforman son algo mas que una cierta tranquilidad y sosiego. España son los valores de las personas, valores con los que nace y que son sagrados y que son la base para caminar hacia un bien común. España es la fe en la que hemos sido bautizados y que fortalece su caminar hacia esa justicia social tan deseada por la sociedad. España es la clase media y la clase baja, que se dice y que deben gozar de los mismos derechos.
Por otra parte el socialismo bañado, por los siglos ,en las teorías lunáticas de Marx y Engels, que también nos habla de justicia social, pero que la tiñe en el rojo de la violencia, de la lucha de clases y la desespiritualización de las personas, porque ellos piensan que la religión es el mayor enemigo del hombre, por ser además, en cierto modo, un resquicio de la derecha a erradicar; que el sentido de la familia es una abominación burguesa; que lo que entendemos como el derecho a la vida es una cadena que esclaviza a la mujer autentica dueña de su cuerpo y ellos ofrecen la libertad y que el estado es quien debe redirigir la educación y no las familias, autenticas depositarias, entre otras cosas y que tampoco piensa en el trabajador, al que convierte en un robot al servicio del estado
Y todo esto lo vemos, lo hemos vivido antes y lo vivimos ahora con el socialismo radical y profundamente ateo del señor Zapatero. Quien con sus leyes trata de dinamitar el sentido de la familia, el derecho a la vida y trata de buscar el enfrentamiento exclusivo con la Iglesia, con el apoyo del voto útil de los cristianos que juegan como dice el dicho poniendo una vela a Dios y otra al diablo, quienes mas que sirviendo a la causa de Dios, son una bofetada para la misma, ya que con su voto se muestran serviles a la ideología mas enemiga del pensamiento humano, por ser generadora de violencia en todos sus aspectos, ya que destruye en lugar de construir. Con este sistema ha aumentado el paro, la pobreza alcanza cotas insospechadas, porque el pobre es más pobre aún, y se ha relegado económicamente a la Nación fuera del concierto de las naciones privilegiadas. Es el fracaso del sistema socialista que solo logra mantenerse en el poder a través de sus particulares dictaduras. No es posible una justicia social.
No se puede pensar en una justicia social, sobre una base que omite, la derecha; y ni sobre una base que destruye y aliena, el socialismo, la izquierda. Solo a la luz del evangelio se puede construir una doctrina social que devuelva al hombre su libertad, paz y solidaridad autenticas. Y así lo ha hecho la Iglesia desde la revolución industrial; ha trabajado para buscar soluciones para los problemas en los que se veía el trabajador ante el acoso del capitalismo y la violencia que terminó generando el socialismo marxista, y ello ha quedado plasmado en los diferentes documentos convertidos en autentica doctrina social, sentando bases y proponiendo soluciones que mejoren los principales problemas sociales y económicos a los que se enfrenta el hombre.
Hoy la Iglesia promueve centros de ayuda, comedores sociales, centros de enseñanza de capacitación laboral, centros de enseñanza cultural, no solo en la propia nación española, sino en los países mas pobres y necesitados… ahorrando al estado millones de euros; es la aplicación de la doctrina social a las personas de forma generosa y no reconocida por ningún sistema de los que han pasado por España: Centro, socialismo y derecha. Una labor silenciosa, sin ruido pero efectiva. Todo a la luz de las exigencias del Evangelio: servicio a las personas, bajo las palabras del Señor: No he venido para ser servido, sino para servir.
Ni el socialismo ni el liberalismo proponen soluciones de convivencia y mucho menos si tratan de sentar una base laica, ajena a toda idea de Dios. Desde el momento que se abandona toda idea de Dios es imposible pensar una sociedad solida, justa y con visos de futuro. Nada es posible sin Dios.