EL CAMINO DE EMAUS
9 Enero 2013
Hace unas semanas la txakurrada, escondidos debajo de esas capuchas blanquecinas, que cubren su cobardia, la de no enfrentarse cara a cara, tocados con una boina con tieso rabito, amenazaban con volver a los atentados si el gobierno español continuaba con las detenciones o no excarcelaba a los presos. La noticia no ocupaba mucho espacio ni recuerdo oírla en los telediarios. Vamos como sino la hubieran dicho. No se si es debido a que el pueblo español siga creyendo en que la txakurrada cumple con el compromiso que hizo en tiempos del peor presidente del gobierno español, señor Zapatero. Yo creo que aquello fue una ayudita al PSOE ante la proximidad de las elecciones.
La txakurrada nunca ha tenido voluntad de acabar con la violencia; de hecho no solo no ha devuelto las armas, sino que las ha esparcido por diferentes lugares para su uso. Además de haberse reconstituido sus comandos.
El titulo corresponde a una respuesta hecha por un ministro de la extinta UCD, partido aglutinado por exservidores de Franco, que mientras vivio cantaban el Cara al Sol y el Prietas las Filas todas las veces que fuera necesario, con tal de mantenerse en el puesto. Luego diran “ soy demócrata de toda la vida”. Pues bien. El anuncio de ETA, me trae al recuerdo una frase miserable a la pregunta de un periodista si cobraban peligrosidad los policías en el Pais Vasco, la respuesta no se dejo esperar : “eso va incluido en el sueldo”, “eso” la peligrosidad, el riesgo formaba parte del sueldo.
Eso y los entierros sumarísimos, son las actuaciones miserables de un gobierno decrepito que desapareció tan vergonzosamente como actuo. Ni el PSOE de Zapatero se hundió tan clamorosamente. Solo mantuvo un reducto, como la Lutecia de Obelix, un tiempo mas.
Nunca olvidare esa frase tan falta de humanidad y con la agravante de ser miembro de un gobierno. Pero los políticos ya nos tienen acostumbrados a esos detalle y faltas de educación y sobre todo cuando convierten el hemiciclo en la arena donde luchaban los gladiadores. Siente uno vergüenza ajena de pensar que son los que conducen la nación a no se donde.