EL CAMINO DE EMAUS
5 Octubre 2012
¿ Quien es Sita?. No se si será un defecto a corregir, pero rara vez he lanzado una piropo (adjetivo calificativo con el que expreso una bondad de alguien o hacia alguien) sin ser merecido, ni tampoco exagerado las bondades y meritos de alguien, puen no llevan a nada.
Es pues SITA, una de esas personas que se cruzan en tu vida y ejan impresa en tu alma, una huella imborrable, como crisma sacramental. Es SITA, una de esas personas que denomino “angeles humanos” que realizan una labor algo distinta a la de nuestro Angel de la Guarda; y es la de iluminar nuestro camino con sus huellas, para que nosotros poniendo nuestros pies, sobre su impronta. Logremos llegar a nuestra otra Patria, la que Padre Dios nos tiene preparada y el Señor nos la gano on cruelísima Pasion.
Dios no se cansa de buscarnos, de esperarnos pacientemente, ni de poner a nuestro alcance medios y medios para que nos salvemos; además de perdonarnos y dispuesto a olvidar eternamente nuestras traiciones, a pesar de nuestra ingratitud hacia el Sacrificio del Señor por toda la humanidad. Enseguida el Hijo le dice al Padre: PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN. A pesar que el pecado es una acción voluntaria, creo que no nos damos cuenta de lo que hacemos. “ Pueblo mio, en que te he ofendido, respondeme”, cantamos en Semana Santa poniendo esas palabras en labios de Jesus Crucificado.
SITA, era una joven, buena esposa y buena madre; estupenda profesional. Era ATS. Dejaba huella entre todos los enfermos que atendía en el dia a dia en el Hospital Militar de Tenerife. Tenía una sonrisa para todos, como mi hermana Margarita que también trabajo en el Hospital Militar, quien con sus ánimos a nadie hacia pensar lo que llevaba encima. Ambas con sus sonrisas, no fingidas, cumplían con su trabajo profesionalmente. Había sonrisas para todos y había mas, de corazones inagotables salía esa cascada de alegría y de PAZ.
A pesar de estar tocada por esa enfermedad terrible. El cáncer, contra el que lucho con Paz nunca abandono esa sonrisa que la caracterizaba. Ni sus ojos estaban apagados por la tristeza, al contrario. Tampoco el trato personal hacia los demás cambio. Es verdad que Dios da una gracia especial a los enfermos: Margarita, mi hermana; Sita; Rosa, una catequista excepcional, que hasta el ultimo Aliento, fue una lección de Catequesis… ¡que ejemplos!. En ellos resonaban esas palabras de Jesus: “Sed perfectos, como lo es vuestro Padre Celestial”…. O esa otra que nos dice: “ Quien enseñe y practique los Mandamientos, será tenido por Grande en el Reino de los Cielos”. El ejemplo de vida es otra forma de Catequesis.
Muchas veces nuestra cerrazón, nuestro amor al mundo y sus ofrecimientos, nos impiden ver estas luces, o faros, que Padre Dios pone en nuestro camino. Hay muchos angeles humanos en nuestro camino, la cuestión es afinar los ojos del alma para verlos y seguirlos.
Querida SITA. No te he olvidado, como tampoco te habran olvidado quienes te han conocido, ni los enfermitos que cuidastes. Aun recuerdo tu voz y la musicalidad de tus palabras, ni esa mirada profunda que daba Paz al alma. Me siento beneficiado por tu luz como por la de mi hermana Margarita y amiga tuya. Ahora por la eternidad proseguís con vuestra amistad en el Cielo. Mi padre le decía a mi madre: “no sufras mama, que después de esta vida viene otra que es mejor”.
De seguro que ya habréis dicho como los discípulos, cuando la Transfiguracion : ¡ Señor que bien se esta aquí”, les permitió saborear unos instantes lo que era el Cielo. Esa otra vida mejor que nos tiene preparado Padre Dios.
Gracias por permitirme pisar sobre tus huellas. Gracias a aquellos testigos de Jeovah que un dia salvaron mi vida. La casualidad no existe. Llamaron a la puerta providencialmente. Dios los puso ahí, por lo que se avecinaba.
Desde esta pagina dejame que te diga gracias amiga, te quiero amiga