EL CAMINO DE EMAUS
18 Febrero 2014
Echamos muchas veces la culpa a las filosofías, de tergiversar, de presentarnos a un Dios que parece callar, de parecer que pasa de las guerras y del hambre en el mundo. Las filosofías solo son unas formas de pensamiento, algunas muy erradas, pero también ha filosofías, las que precisamente no leemos, que demuestran precisamente los errores de aquellas. Unos recogen y lo aplica, la forma de vivir en su tiempo; por ejemplo, nace el socialismo en defensa de la injusticia capitalista, que oprimía al trabajador. Entran en escena Marx y Engels y envenenan con su filosofía, volviéndolo insoportable para la razón, predicando la lucha de clases y la lucha revolucionaria. La Iglesia, desde León XIII, pone a la luz las enciclícas, para tratar de solucionar este enfrentamiento.
Estas filosofías son aplicadas a la manera de vivir del hombre de una sugestiva, sobre todo en ya avanzado el siglo XX siendo objetivo directo la juventud; y, si, atacan aquello que les estorba en su camino: DIOS, y lo adentran en sus filosofías, porque es el hombre el que busca aplicarlo es pues el hombre el que trata de silenciar la voz de Dios, no es el mundo, aunque éste es uno de los enemigos potenciales del alma, como estudiábamos en el catecismo que ya no hemos vuelto a estudiar, al menos en mis 21 años de catequesis, no los he visto en las varias parroquias en las que he estado. El mundo propone pero es el hombre, quien en uso de su liberad escucha o no lo que Dios dispone.
El hombre va a lo más fácil. Le parece mas costoso hacer oración, dedicar un poco de si tiempo a Dios, le aburre y prefiere el mundo del jolgorio y de la diversión, que no son torcidas siempre, solo cuando es insana, la basada en el consumo desmedido del alcohol, sexo y drogas. Pero para tomar ese camino se ha de silenciar la voz de Dios. Para ello o se lanza uno al vacio, como lo hace un suicida, rompiendo con Dios radicalmente, o paso a paso, abandonando la oración; vaciando el sagrario que es nuestra alma, sin recibir la Eucaristía; dejando que la podredumbre del pecado anide en nuestro corazón, dejando el sacramento de la penitencia.
No es culpable lo que viene de fuera, sino lo que nosotros conscientemente aceptamos. El hombre es la creación perfecta de Dios. Dios no ha creado nada imperfecto. No ha creado un ser imperfecto, sino que éste haciendo uso de su libertad opta por el camino erróneo, allí donde el enemigo común, y sus huestes, han tomado posesión. Cuando el hombre descubre esto, lo toma, de la misma manera Adán muerde la manzana que antes satanás había sido ofrecida a Eva, entonces descubren ese mundo prohibido, que les alejaba de la Ley Divina que Dios les había dado y a nosotros para regir nuestra vida. les engaña haciéndoles que serían como Dios y ellos lo aceptaron, per no era mas que un mundo corrompido, que no solo no les haría como Dios, sino que les alejaría de El. Sienten vergüenza, porque conocen el pecado; se esconde de Dios, porque conocen el temor del pecado.
Pero Dios en su infinta bondad, cono el Padre de la Parábola del Hijo Pródigo, espera la vuelta de su hijo para perdonarle. Espera, porque, a pesar de díscolos, como espera la madre a que su hijo vuelva de la guerra, asomada todo el día a la ventana, para cuando le vea aparecer salir rápida a abrazarle y cubrirle de besos. Dios no es un ser de barba blanca, sentado en un trono, con un bastón dispuesto a golpearnos a cada pecado, o a dejarnos abandonados, como se hacía con los leprosos. Dios es Padre, dispuesto a perdonarnos si de corazón arrepentidos nos acercamos “Padre, perdóname, he pecado contra el Cielo y contra ti”. El lee nuestro corazón y nos perdona generosamente, borrando del libro de la vida nuestras ofensas.
¡Qué fácil. Pecas y pides perdón, dicen algunos. No es fácil acercarse al sacramento de la penitencia, algunas veces es el acto de arrepentimiento mas difícil. Primero y de corazón has de romper con la vida que llevabas, si has ofendido a alguien públicamente has de retornarle lo que le has quitado , asi lo exigen el 7 y 8 Mandamiento; si has pecado contra el 6º Mandamiento en algunos o en todas sus variedades has de confesarlas tal cual, sin vergüenza. No es fácil para el que ha errado. Asi que para el Cristiano no es fácil, pues la vida es una constante lucha contra los medios que salen a su camino; si caes restituir a Dios en aquello en que le has ofendido y el dolor que le has causado porque los pecados iban en ese madero que Jesús cargó hasta el Gólgota.
Somos nosotros, cristiano y no cristianos los que silenciamos la Voz de Dios. Hay quienes se pierden y buscan, caen en sectas que les presentan una vida fácil, lejos de la Dios, y es un conglomerado de vicios. Y la Paz que Dios ofrece tampoco la encuentran ahí. Esa Paz que buscas Dios no te la ha quitado, sino el remordimiento de los males hechos que han causado tu pacientemente. ruptura con Dios.
Dios nos habla a diario, nos busca y nos espera. Pone a lo largo de nuestro camino obras y hechos para que nos despierten de este sueño que nos lleva a la perdición para que recomencemos oyendo con claridad su Voz.
Quienes no quieren que escuchemos la Voz de Dios hacen todo lo posible para que eso sea asi. Llámalo cuando sientas de cerca el peligro. Llama a María, nuestra Madre y a San Jose, hombre humilde y bueno y acudirán en nuestra ayuda