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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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MURIERON PERDONANDO (LA OTRA MEMORIA)

Martires Coll2

Perdonar no supone ni es sinónimo de olvidar. Hay una máxima que dice “los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo”. Asi que, de la misma forma que quienes tienen mucho que callar, sacan una y otra vez una memoria histórica cercena la verdad, al omitir la vergüenza de unos hechos que bien merecen el calificativo de Holocausto o de Genocidio, porque se trato de exterminar un “ grupo… religioso”. Además han procurado evitar que las nuevas generaciones conozcan la verdad que de seguro cambiaria el signo de la juventud de buena fe y honrada.

Los que tienen mucho que callar, no porque hallan intervenido en los hechos tan vergonzantes a los que un ser humano pueda llegar a cometer, sino porque defienden y ensalzan a los que los cometieron u omiten su condena, han cambiado además el verdadero sentido de la Historia, pero ésta se ocupara de poner las cosas en su sitio, con la ley de memoria histórica del señor Zapatero, que por vengar a su abuelo, cercena la verdad sin escrúpulo alguno. Pues precisamente, en honor a la verdad, fue el Frente Popular quien motivo el Alzamiento, una guerra que enfrento, en muchos hogares, a miembros de una misma familia, debido a posicionamientos ideológicos diferentes.

La persecución religiosa llevada a cabo en España, deja atrás los genocidios de Roma, el Islam o los del Mejico revolucionario  o los de países comunistas como Rumania.

Los hechos acaecidos durante la Republica que comenzaron recortando al máximo la acción de la Iglesia, similar a la intentona durante las dos legislaturas del señor zapatero y su laicismo radical, no se pueden olvidar; aunque por nuestra fe se deban o puedan perdonar, eso es ya cuestión de cada uno. Cada uno responde desde su libertad, con la que nacemos. Libres para tomar el camino, del que luego habrá que responder.

Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas (algunas torturadas y violadas antes de asesinadas), laicos (entre los que había niños y niñas), forman parte de los que por motivos de la Fe fueron martirizadas.

Salvador de Madariaga escribió: “nadie que tiene buena fe y buena información, puede negar los horrores de esta persecución. Que el numero de sacerdotes asesinados haya sido de 16.000”.

Entre los ejemplos horrorosos y que avergüenzan a la especie humana es el hecho en Fuente de Cantos “en la Iglesia encerraron a 56 personas (dos mujeres y dos niñas), incendiando el Templo” después. Andres Nin reconocia “ que la revolución había hecho desaparecer el problema de la Iglesia, por el procedimiento de no dejar en pie y suprimir al mismo tiempo a los sacerdotes y el culto). 13 obispos, 4184 sacerdotes y seminaristas, 2300 religiosos, 283 monjas y varios miles de laicos.

Hechos reconocidos, en un memorándum, Negrin: “una parte de los templos incendiados, conventos desalojados… incendiados, saqueados… sacerdotes y religiosas… sometidos a prisión y fusilados sin formación de causas por miles…”

¡MURIERON PERDONADO!

Esta es la diferencia entre un católico y aquel que se mueve por odio. Pero ha de saberse que los muchos que hablan, y que por omisión no lo hacen, que a la memoria histórica le han cercenado no solo hechos terribles, sino que además las victimas murieron PERDONANDO. En ellos, LOS MARTIRES, ni las torturas, ni las violaciones, ni las vejaciones, produjeron odio hacia sus agresores, ni hacia quienes firmaban las sentencias, cuando había juicio, ni hacia el responsable de la seguridad del estado (quien tampoco ha pedido perdón).

A ejemplo del Señor, su Maestro, clavado en la Cruz, pidió perdón al Padre para toda la humanidad, representada por aquellos que le torturaron hasta clavarle en la Cruz. “Padre, perdonalos porque no saben lo que hacen”. Lo mismo hacían los mártires por la fe. Perdonaban a suunca podrán olvidarses ejecutores y sus ultimas palabras fuero ¡ VIVA CRISTO REY! Mi ntras los fusileros hacían detonar sus armas; en un caso, cuando estaba rematándoles, un miliciano se encontró a  un religioso con vida y sonriente, a lo que el miliciano respondio “¿sonries?, disparándole un tiro en la cabeza”. Una sonrisa de Paz y de perdón.

¿Qué recordando estos hechos nunca se restañaran las heridas?. Eso que se lo digan al señor Zapateo, el primero en sacar a la luz este asunto, cercenando la autentica verdad y al señor Garzon que no admitió la denuncia que si admitió a la izquierda. Y por mucho perdón que  se de, esos hechos no pueden olvidarse. Arriba decía del asesinato de dos familiares, uno, en Barcelona, que fue asesinado, haciéndole pasar el tranvía por encima seccionándole la cabeza; ni el creador de la guillotina hubiera ideado muerte tan barbara.

Hugh Thomas, escritor, para nada de derechas escribió: “en ningún momento dde la historia de europa, y quizás del mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra los religiosos y todas sus obras”. Santiago Cantero: “Dieron con alegría sus vidas por Dios… murieron perdonando de corazón y sin odio…”. Se dio el caso de un sacerdote, ejecutado y rematado con el tiro de gracia, que salvo su vida, pero quedo ciego, que por la voz reconocio a su ejecutor, no le denuncio, evitándole una muerte segura ante un pelotón de fusilamiento. El odio se combate cn el perdón. El sacerdote ya le había perdonado.

Se podrían sacar mas testimonios que sacarían a la luz las vergüenzas de quienes por motivos de fe asesinaron a miles de personas y que aun ningún partido de izquierdas haya  pedido perdón por lo que sus correligionarios hicieron, sino que sacan a la luz haciéndose victimas del llamado franquismo. Tampoco nadie en honor a la justicia persiguió estos hechos constitutivos de Genocidio u Holocausto. Y nos hablan de Reconciliacion, la mejor forma de tapar la boca a los familiares de las victimas, lo mismo que buscan Setien y Uriarte con las victimas de ETA.

“Se había desatado una persecución violenta. Y aquel sacerdote decía: Jesus, que cada incendio sacrílego aumente mi incendio de amor y reparación” (San Josemaria Escriva de Balaguer).

 

 

 

 

 

 

 

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