EL CAMINO DE EMAUS
1 Julio 2011
San Mateo y San Lucas, en sus respectivos Evangelios, nos presentan El Padre Nuestro. Son dos momentos diferentes; uno en el Sermón de la Montaña y el otro, durante una oración en Betania, cuando los Discípulos le piden que les enseñe a orar. El primer Padre Nuestro, es el que conocemos y utilizamos todos los días; el segundo tiene rasgos del primero
En el Sermón de la Montaña, el Señor nos presenta un Plan de Vida, como medio para santificarnos, aquí nos enseña como orar, como dirigirnos al Padre
Padre nuestro, que estás en los Cielos
Santificado sea tu nombre
Venga tu Reino
Hágase tu Voluntad
Así en la Tierra, como en el Cielo
El Pan Nuestro de cada día, dánosle hoy
Y perdona nuestras deudas
Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores
Y no nos dejes caer en la tentación
Más líbranos del mal.
San Lucas recoge un segundo Padre nuestro. Jesús estaba en oración, entonces los Discípulos le piden, les enseñe a orar, entonces Jesús les recita el Padre nuestro, que es más corto que el primero, conteniendo rasgos del anterior Padre nuestro
Padre, santificado sea Tu nombre
Venga Tu Reino
Nuestro pan cotidiano, dánosle cada día
Y perdona nuestros pecados
Puesto que también nosotros
Perdonamos a todo el que nos debe
Y no nos dejes caer en la tentación
Ambos son útiles. Aunque la Iglesia ha optado por el primero, más completo. Recoge siete peticiones que le hacemos a Padre Dios. Siete necesidades una temporal y el resto espirituales.
Es la oración perfecta, que recoge todo lo que una persona puede pedir a Dios. Jesús nos enseña a orar, nos enseña cómo debemos dirigirnos al Padre, con confianza. Nos enseña que Padre Dios, no es lejano, sino que está próximo y dispuesto a escucharnos. Pero que hemos de acercarnos y pedir con confianza; sin miedo, porque nos ama intensamente