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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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LAS LAGRIMAS DE JESUS

No se quien dijo que llorar no es cosa de hombres, que llorar es cosa de débiles y de las mujeres. Desde luego se lucio con semejante patujada. Tal ve fue alguien con el corazon mas seco que el desierto  del Sahara. Tal ve alguien con exceso de machismo o con exceso de superioridad y que tal vez termino llorando, pues tarde o temprano lloramos todos por alguna causa y comprueban el efecto purificador que tienen las lagrimas.

Llorar no es humillante, ni demuestra signo de debilidad  por parte del que llora. Muchas veces el que llora lo hace porque ha comprendido haber hecho un acto malo y demuestra arrepentimiento, son lagrimas purificadoras que limpian el alma de las esquirlas del pecado y arrastran la soberbia, origen de muchos pecados y causa de ceguera espiritual.

Los Evangelios nos hablan de que Jesus lloro en la resurrección de su amigo Lázaro. Jesús además de Dios es Hombre y como hombre esta sujeto a cansancio, hambre… en su niñe jugo con los niños de su edad, ayudo a sus padres en las tareas de la casa. Lloro en el Monte de los Olivos al ver que su sacrificio no iba a ser acogido por la humanidad, sino que iban a seguir ofendiendo al Padre en lugar de sentir agradecimiento.

Nosotros tenemos  otros motivos que encontramos en las Bienaventuranzas. “Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”. Estas son lagrimas internas, purificadoras, de arrepentimiento por haber ofendido a Dios que nos ama profundamente.

No es vergonzoso llorar.  Es de valerosos y de valientes arrancarse la soberbia y arrepentirse de las ofensas a Dios a través del sacramento de la Penitencia. Llorar no es siempre derramar llagrimas, el entristecimiento causado por el pecado es una forma de de llorar internamente y el arrepentimiento es un sentimiento interno y perfecto por el cual agradamos a Dios que nos perdona.

Las lagrimas de Jesus nos enseñan a que nosotros también podemos sentir esa emoción sin verguenza alguna. Jesus llora por Lázaro que vuelve a la vida; unos apuntan porque vuelve a un mundo lleno de peligros para el alma; pienso que si fuera ese motivo Lázaro no hubiera resucitado, porque Jesus no expondría al peligro a Lázaro. Llora por la emoción de volver  a ver a su amigo.

 

 

 

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