EL CAMINO DE EMAUS
27 Octubre 2013
Era tal el deseo de escuchar a Jesus, porque suavizaba las enseñanzas, al hablarles con cariño y no con la dureza a la que estaban acostumbrados a escuchar que lo buscaban. Iban de todos los lugares de judea. Se había corrido la voz de que un hombre llamado Jesus obraba prodigios en los enfermos y enseñaba de forma distinta y que su palabra calaba en los corazones. Esta vez llegan hasta Genesaret, en cuyo pueblo vivian de la pesca mayormente. Jesus pide a un hombre llamado Simon le deje subir a la barca, desde la cual habla a la muchedumbre. Terminado de hablar y viendo que aquellos hombres no habían pescado nada y como el Señor siempre quiere lo mejor para nosotros, les dice que vuelvan a echar las redes. Asombrados de la cantidad de pesca piden ayuda a otros pescadores porque la cantidad era tal que no cabia. Simon entonces se arrodilla ante el Señor y le pide perdón reconociéndose pecador.”No temas, desde hoy vas a ser pescador de hombres”. Simon deja todo y sigue al Señor y lo mismo Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo. Desde ese instante, si echar mirada atrás siguen a Jesus. Son los primeros discípulos. Le siguen incondicionalmente. El Señor nos puede llamar a su servicio en el momento mas inesperado. El sale a nuestro
encuentro y como a Simon nos llama para el ministerio que El considere. Jesus elije, tenemos como ejemplos a Mateo que era publicano, a Saulo perseguidor de los Cristianos, Judas Iscariote, quien al final le traiciona. Judas es el ejemplo de quienes traicionamos por el pecado al Señor, quienes llamados por el Señor, luego, por el pecado le abandonamos. Pero no caemos en la desesperanza y acogidos al sacramento de la Penitencia con humildad, como Simon, pedimos perdón. Los evangelios están llenos de ejemplos en los que nos vemos señalados. Por eso cuando los leemos debemos no hacero somo si se tratara una novela o una simple historia que nos narra la vida de Jesus. Debemos vernos nosotros ahí y corregir aquello que nos separa de Dios, comenzando con la soberbia, representada por escribas y fariseos, por ejemplo. Hoy son muchos los llamados por el Señor : sacerdotes, misioneros, catequistas, fundadores de movimientos que trabajan a la luz de la Iglesia, cada uno con su carisma en el que se ve reflejado el cristiano. Todos unidos al Papa y en el a Cristo, llevan la Luz de la Buena Nueva por el mundo