EL CAMINO DE EMAUS
10 Julio 2011
Leyendo la próxima beatificación de la religiosa francesa Margarita Rutan, viene a mi memoria aquella película, Diálogo de Carmelitas, que siempre nos echaban en la TV, basada en la obra de Bernanos “la última en el Cadalso” que nos transportaba a los años terroríficos de la Revolución Francesa que tantas vidas costó por el mero hecho de ser aristócratas o por no renegar de la religión cristiana, que a su vez me transportaba a la etapa de la república española, donde se ejecutó a tantos cristianos sin mirar si eran laicos, religiosos y religiosas, amén de la quema de Iglesias; hechos que vergonzosamente el señor Zapatero ha quitado de la Falsaria memoria histórica que ha pretendido presentar al mundo.
Margarita Rutan, Religiosa de la Caridad en la ciudad de Dax, desarrolló su vida entregada a Dios. Al estallar la Revolución Francesa, siguió en su servicio a Dios, como lo había venido haciendo, sin despojarse de sus hábitos. Fue detenida y juzgada, condenada a muerte por “aristócrata”, “fanática” “prácticas de superstición, tal vez tuvieron miedo de condenarla a muerte por su fe. Y ejecutada en el cadalso.
La revolución Francesa prohibió categóricamente la religión y por tanto persiguió a los cristianos, entre ellos a Margarita Ruten.
A lo largo de la Historia de la Iglesia, el cristianismo ha sufrido gravísimas persecuciones. En España y también fuera de nuestra nación. Solamente recordar las persecuciones, con martirios en la invasión musulmana, Roma, Revolución mexicana, en la Republica de España…
Poco antes de ser ejecutada, perdonó a sus ejecutores, a ejemplo del Señor, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. En España igual, muchos de los ejecutados murieron perdonando a sus ejecutores.
El heroísmo de Margarita Rutan y su muerte considerada de mártir le ha valido el título de beata que se lo concederá el Papa en estas fechas. En la ciudad de Dax han declarado ya tres días de fiesta en su honor.
Aún, a día de hoy quedan muchos martirizados y que seguro serán beatificados, como ejemplo para todos. Podrán quitarnos la vida, podrán perseguirnos, podrán quitar nuestros símbolos, pero la Iglesia de Cristo ni morirá ni desaparecerá, continuará en pie enseñando a toda la humanidad la Buena Nueva.
El espíritu de Margarita Rutan y el de tantos mártires es el espejo en el que nos miramos los cristianos de hoy. Lo mismo hará los que vengan después de nosotros.