EL CAMINO DE EMAUS
14 Julio 2012
“Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo para tentarle. Suspirando desde lo más íntimo, dijo: ¿Porqué esta generación pide una señal? En verdad os digo que a esta generación no se le dará señal alguna. Y dejándoles, subió de nuevo a la barca y se fue a la otra orilla” (MC 8, 11-13) Los fariseos piden al Señor que haga un milagro. Los fariseos y los escribas había visto y oído las maravillas que iba haciendo el Señor por la región, pero ellos no sólo no le creían, sino que lo perseguían, le criticaban, incluso le tildaban de loco y endemoniado, por lo tanto es lógico que las intenciones al pedirle un milagro no fueran sanas, sino todo lo contrario. Y si antes no habían creído en él ¿lo iban a hacer ahora?. El maligno tienta al Señor en el desierto, ahora son los fariseos quienes tratan de hacerlo. “A esta generación no se le dará señal alguna” (MC 8, 12). Dice el Señor. Parece como si el Señor fuera a dejar de hacer milagros desde ese mismo instante como consecuencia de aquella dureza de corazón. Solamente se refiere a los fariseos y a quienes les siguen. “Se olvidaron de tomar los panes y no tenían consigo en la barca más que un pan. Y les advertía: Estad alerta y guardados de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes” (MC 8, 14-15) El Señor se refiere aquí al espíritu de los fariseos y al de Herodes que unos conducían erróneamente al pueblo y el otro lo corrompía con su vida. No se refiere al pan, como interpretaban los Apóstoles. El error en aquellas gentes crecía como crece la levadura. Jesús los pone en alerta para que no se dejen llevar por el espíritu reinante. Al igual hoy, aquella levadura crece en el ambiente y nos arrastra sin piedad; por tanto las advertencias del Señor a los Apóstoles, nos las hace a nosotros, cada día, a través de los Evangelios. Los Apóstoles continuaban sin entender a pesar de todo lo que habían visto. Posteriormente seguirán igual. En el Camino hacia Emaús los Apóstoles pensaban que era el Libertador que los iba a librar de Roma. A pesar de todo, Jesús los elige tal como son. Jesús elige a aquellos hombres, tozudos, pero de humilde corazón, sobre el soberbio de aquellos cultivados escribas y fariseos.