EL CAMINO DE EMAUS
23 Febrero 2014
Llamamos iglesia, muchas veces, al lugar donde nos reunimos los cristianos para celebrar los sacramentos, como son generalmente el de la Eucaristía, la Penitencia, el Matrimonio… pero realmente eso es el Templo. Esto no quiere decir que lo estemos expresando mal. Jesús, fundo la Iglesia para que en ella nos acogiéramos toda la humanidad, por eso es universal, para ser salvos. Iglesia, significa “comunidad convocada” La Iglesia, como Madre nuestra que es nos acoge a todos, quiere acogernos a todos. La Iglesia, por ser fundada por Cristo es Católica y universal, por ello es para todos. Cuando rezamos el Credo, decimos: “Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica. UNA, porque Cristo fundo una sola, a la que llamamos Madre, porque nos acoge en su seno, como una madre acoge a sus hijos pequeños; es SANTA, porque no peca. Otra cosa, muy diferente, es que miembros de la Iglesia pequen. CATOLICA, se refiere a su universalidad, para todos, con ello Cristo nos quiere decir que ha venido a salvar a toda la humanidad. APOSTOLICA, que su Palara ha de llevarse a todos los que no la conocen, por ello los bautizados tienen la obligación, con el ejemplo y la palabra, ser mensajeros de Cristo. Y el centro de reunión, es en el Templo, que llamamos Iglesia.
Hay muchas Iglesias fundadas, no por Cristo, sino basadas en la que Cristo fundó, pero que interpretan la Palabra a su forma. Unos tan solo se basan en el Antiguo Testamento que lo aplican de memoria y sus colaboradores en su apostolado te lo recitan de la misma Forma, creen el Jesucristo, en que María, es la Madre de Dios. Otros piensan que las imágenes de los santos deberían quitarse, porque piensan que les rendimos culto de adoración, cuando en la realidad los tenemos como ejemplo de que Dios nos pide puede cumplirse y además interceden por nosotros y nuestros ruegos. Otras no aceptan el sacramento de la Penitencia y que lo mas exacto es confesarse directamente con Dios. Otros, no creen en la presencia real de Cristo e la eucaristía. Todos ellos nos miran, cuales son nuestros movimientos. Cierto que se puede hablar con ellos, pero nuestros puntos de vista chocan pacíficamente: he hablado con evangelistas, protestantes, testigos de Jehová (por cierto a dos de ellos les debo la vida) y siempre han sido charlas edificantes y respetuosas.
Hablando del daño a la Iglesia, creo que se reúne en un solo punto: el pecado. Si por ejemplo, tiramos una piedra en un estanque, al chocar, se producen una serie de hondas, cada vez mas grandes, hasta que éstas pierden la fuerza. El pecado hace lo mismo. Todos tienen puesta su mirada en los católicos. El pecado, disfrazado de desobediencias a los mandamientos, ruptura con sacramentos como el del matrimonio desobediencia a la autoridad del Papa, interpretación por parte de algunos teólogos de normas fuera de la Luz de la Iglesia, algunas que son doctrina de fe: negación de la virginidad de la Virgen, negación de la presencia real de Cristo en la Eucaristía… algunas producen división entre los creyentes.
Aquellos que ponen sus ojos como ejemplo en la Iglesia, quedan confundidos. El enemigo común, satanás aprovecha estas situaciones en su lucha del bien contra el mal, haciéndola mas abierta al utilizar a los mismos cristianos contra Su Madre la Iglesia.
Creo que no miramos el alcance del pecado; lo miramos como un acto normal que se acaba con el sacramento de la Penitencia. Pero entre el pecado y la penitencia hay un daño que se hace y se produce contra la Iglesia, que no vemos y quizás no pensamos en ello, tal vez si nos diéramos cuenta nos alejaríamos de él. Todos ponen sus ojos en los cristianos, unos para poder criticar nuestras acciones y el vacío que tienen y que nosotros podemos ofrecer a solucionar su problema espiritual. Pero en ocasiones somos más que guías o huellas la decepción y tal vez para siempre. En esto deberíamos pensar, pues luego hemos de justificar nuestras acciones y si hemos sido causa de que otros no hayan recibido la Buena noticia pirqué nuestros actos han sido todo lo contrario a lo que anuncia y nos encargó el Señor.
Con el daño que podemos producir a la Iglesia, nos lo producimos a nosotros mismos y a los que esperan ver en nosotros el cumplimiento de la Palabra del Señor. ¿Pero si hay más? Claro que hay mas trabajando en la viña del Señor, per puede que el Señor los haya puesto en nuestro camino, pero además como cristianos debemos pensar que somos responsables con nuestros del resto de la humanidad que busca, que no ha conocido la Palabra, o que la ha abandonado. Ser cristiano no es solo estar bautizado, lo mismo que ser padre no es solo traer hijos al mundo, sino que tiene muchos mas pasos detrás, lo mismo ocurre en la religión católica, después del bautismo y conformación hay muchas mas cosas, muchos mas pasos. Nosotros somos esa piedrecita que cae al agua y produce esas hondas expansivas, cuando pecamos. Y Dios no nos ha llamado para eso, sino para servirle en los demás, dándole a conocer, llevándoles a ellos su Palabra y su cariño de Padre. El los espera