EL CAMINO DE EMAUS
7 Diciembre 2009
Después de la lacra del aborto, que aunque lo despenalice la legislación, seguirá siendo un crimen terrible (pese a quien pese), el abandono de niños es otra de las vergüenzas de la actuación humana. No sé cuantos van este año. Se podrían establecer muchos motivos del porque de los abandonos, pero ninguno sería justificable: profunda pobreza familiar, hijo no deseado, hijo molesto para el desarrollo de la vida de los padres… Antes, según oídas, se dejaban a las puertas de conventos de religiosas, en los orfanatos, puertas de hospitales, en la entrada de la casa de tal señora adinerada. Hoy, según avanza el atrevimiento humano, se abandonan en los más diversos lugares: cajas de cartón, dentro de un bolso en un hospital (ocurrido en Valencia); en las escalinatas de una sacristía (en Logroño); junto a un hotel (en Valencia); bolsas de plástico, incluso han aparecido hasta con el cordón umbilical. Algunos son rescatados de esta barbarie con vida, otros no. Todo es por la sinrazón humana que vivimos. Nada es justificable. Pues hay medios legales y digamos mas honrosos como es el entregar a estos pequeños a organizaciones que se harán cargo de los mismos, unas pertenecientes al estado otras a ONGs.
Cuando se da este tipo de hechos, los telediarios y la prensa se encargan de ponerlo en nuestro conocimiento, así como la detención de los autores en la mayoría de los casos. Me parece bien, a ver si nos vamos concienciando y va despertando nuestra conciencia altamente sedada. Pero que no sea una protesta de un día, un espejismo, un momento de arrebato pasajero. Que tenemos que decir basta al caos moral que corroe a nuestra sociedad. Existen en España organizaciones y centros donde, con toda seguridad, se da acogida a estos pequeños, muchas veces recién nacidos. Es preferible la entrega al abandono o al parricidio, al menos existe una esperanza de vida mejor, porque tienen derecho a ello. La historia de Moisés se repite a diario en el mundo, pero con características más pavorosas las de hoy.
No cabe en la razón humana una explicación favorable para este tipo de hechos. “En general, los animales salvajes se vinculan con sus crías y no las abandonan rápidamente” comenta una bióloga (Laura Simon, directora del Urban Wildlife Program de la Humane Society de los Estados Unidos). “Guiada por su instinto maternal, una perra llevó junto a sus cachorros a una beba recién nacida que encontró abandonada en una quinta de la localidad de Abasto, en La Plata. El animal cobijó al pequeño y lo resguardó del frío. Tras la difusión del caso, la mamá de la chiquita se presentó en el hospital en el que fue internada la recién nacida”, (ocurrido en Uruguay).
Son ejemplos, pero no es para establecer comparaciones, que sería equivoco. Pero si es cierto que muchas veces la sinrazón humana, queda muy por detrás del instinto animal. Nos encontramos en medio de una sociedad que ha perdido el norte, se nota por la pérdida de los valores más esenciales de la persona: abortos, abandonos de niños, corrupciones, agresiones de género a la orden del día, drogas, alcohol ( incluidos los menores), sexo… todo, como quien se bebe un vaso de agua.
Pero ni en los telediarios, ni en la prensa, ni en la radio se nombran los sangrantes casos de abortos que se producen cada día en nuestra España. ¡Eso sí! Esta sociedad en declive, grita como una plañidera cuando un animalito es abandonado por sus dueños, hasta se pagan caros anuncios para concienciar a los dueños: “el no te haría esto”. Y me parece bien que se castigue a quien abandone o maltrate o mate a un animalito. Son creaturas de Dios, y por tanto tienen un soplo de Dios, como ya dijera el Papa Juan Pablo II. ¿Por qué no hacen otro anuncio cuyo eslogan sea: “yo no te haría esto mamá”. ¿O es que tiene menos derechos?Por ello, madre y padre, no abandonéis, no abortéis a vuestros hijos, hay siempre cerca de vosotros una asociación, una organización no gubernamental que está dispuesta a recoger a vuestro hijo o hija y darle ese futuro prometedor que vosotros no queréis o no podéis darle.