EL CAMINO DE EMAUS
14 Mayo 2011
Es impresionante, el día del Jueves Santo en Málaga, ver a los legionarios rendir honores y desfilar junto a su amado Cristo de la Buena Muerte. Dios se deja conquistar por esos hombres cuya principal divisa es el honor por encima de su propia vida. Dios, Patria y Familia. Verlo hace que la sangre hierva, se templa el alma y los ojos se cubren de lágrimas de emoción. Hasta surgen en el ambiente, al verlos desfilar, estos versos del poeta
Y más, cuando durante muchos años se ha vivido el ambiente legionario: en Villacisneros, en Smara, hasta que nos hicieron salir nuestros políticos de entonces, de donde la Legión salió con la cabeza muy alta, no como la de los políticos y finalmente Fuerteventura. El ser legionario queda impreso en el alma, no solo para el que viste su glorioso y heroico uniforme, curtido en mil batallas, sino también en su familias, bien acrisolado, como nuevo sacramento que imprime carácter, para toda la eternidad.
Fue el pasado año, cuando veíamos el desfile de la Legión junto a su amado Cristo de la Buena muerte, cuando un individuo que se encontraba en la dependencia hizo el siguiente comentario:” hay que ver como esos, por unos euros, llevan esa madera, con ese arriba”. Lo dice el Credo Legionario: “a la voz de ¡A mí la Legión!, sea donde sea, acudirán y, con razón o sin ella defenderán al legionario que pida auxilio”. La Legión era gravemente despreciada, injuriado el Cristo de la Buena Muerte. Ante tamaña blasfemia, que por mi fe no admito y el desprecio a la Legión que tampoco admito, le conteste: “esos son Legionarios, hombres de honor a los que usted no llega ni a la suela de los zapatos. Son hombres que dan su vida por España y por los ciudadanos, como ya ocurriera en Fuerteventura, que en un incendio tres legionarios que pasaban por el lugar se introdujeron en el sotano y salvaron a tres niños y uno de los legionarios no pudo salir y pereció asfixiado en el rescate. Y por lo tanto no le admito lo que acaba de decir”. Pero el brabucón al ver que era una mujer la que le contestaba prosiguió: "Mire a lo mejor le doy (blasfemia)”. “Usted me dará la primera bofetada, pero yo con mis años le doy las demás”. Entonces entro en la batalla contra el energúmeno la dueña del Bar:” lárguese de aquí o llamo a la policía”. El valiente energúmeno temiendo que se le echaran encima opto por salir con el rabo entre las `piernas. La Legión siempre gana. Solo el honor sabe responder, el que no tiene huye.
Y es que el espíritu de la Legión permanece imborrable. Ni la muerte, su novia, puede borrarlo. ¡Semper Fideles!. Además se ama a la Patria, España, de manera especial y se honra a la Venderá única y sin igual con unción, porque “La Bandera de la Legión es la más gloriosa, porque está teñida con la sangre de sus legionarios
Dios, Patria, honor son entre otros los galardones que bordan el corazón del legionario que se traspasa al de sus familias, quienes en su alma visten el sagrado uniforme. Pero pronto olvidan sus detractores, las gestas heroicas de los legionarios, no solo realizadas en tiempos de guerra, sino también en los tiempos de paz, actuando en la salvación de muchas personas. El legionario que no es egoísta, se olvida de sí mismo y abrazado a su Novia, La Muerte, realiza actos heroicos en favor de los ciudadanos.
Y España se siente orgullosa con este cuerpo y se ve, cuando en el día de las Fuerzas Armadas, sale en el desfile, con su paso inigualable y el sagrado uniforme.