EL CAMINO DE EMAUS
3 Febrero 2014
Aquel 12 de septiembre iba a ser un mazazo para todo el pueblo canario. Los teletipos enviaban sin parar de dar noticias, los canales canarios de televisión igualmente ofrecían noticias. Todos esperábamos una noticia esperanzadora, pero al final se confirma la noticia del fallecimiento del entonces gobernador civil de Tenerife D Francisco Javier Afonso y quienes le acompañaban, cuando inspeccionaban el incendio producido en los montes de la Isla de la Gomera. Un golpe traidor del viento, hace que surja una lengua de fuego contra la que aquellos hombres nada pueden hacer.
Hoy haciendo un repaso de algunas cosas de mi vida, recordé la tragedia vivida por aquellos hombres y del que fue gobernador civil de Tenerife por el PSOE. Por aquel entonces yo era catequista en la Parroquia de San Jose, siendo Parroco don Luis.
Un dia vino a la Parroquia una joven llorando porque habían desahuciado a una vecina. Que algo debíamos hacer. Tranquilizada, empezamos a buscar soluciones. Optamos por hablar con el gobernador civil. En principio quitamos la idea, porque igual no nos recibia o no podríamos ser recibido. Fuimos de todas formas y pedimos ser recibidos por D Francisco Javier por una cuestión personal urgente. Esperamos muy poco tiempo, porque enseguida salio el Gobernador, nos preguntó que nos traía con tanta urgencia. Que precisábamos ayuda para una señora que había sido desahuciada y no encontrábamos quien podía ayudarnos y que poníamos nuestra esperanza en el. Nos tranquilizo y cito para el dia siguiente. Cosa que hicimos. Pero nada había podido lograr. La esperanza bajo unos niveles. Asi todo D Francos Javier volvió a citarnos para el dia siguiente, procurando tranquilizarnos, para ello mantuvo una pequeña conversación y fue dándonos confianza. No perdía su sonrisa característica. Por fin, al tercer día nos recibió otra vez y con una sonrisa grande, nos comento que ya tenia piso. Le dimos un abrazo cada uno, al despedirnos.
No me duelen prendas, reconocer un buen hecho del Gobernador Civil de Tenerife, aun siendo del PSOE. Las buenas obras hay que reconocerlas y mi deseo es que Dios lo tenga en su Gloria, además el trato de este hombre fue excepcional con aquel grupo de catequistas que fuimos a solicitar aquel favor que no era nada fácil. Tampoco quiero que quede en el olvido. Ha pasado mucho tiempo, pero nunca es tarde para reconocer las obras aunque sean contrarios políticamente hablando.
Gracias AMIGO