EL CAMINO DE EMAUS
8 Marzo 2014
Una multitud recibió a Jesús a su entrada en Jerusalén. Con las palmas, con el recibimiento que se hacia a los reyes, muchos no imaginaban que recibían a mismo Rey del universo. Este recibimiento encorajino más a sus enemigos que seguían buscando el momento propicio. Ahora, muchos de los que están a lo largo del camino hasta el Gólgota esta casi lleno de gentes que le lanzan insultos e injurias, también le seguían un grupo de hombres que permanecían callados y un grupo de mujeres, entre los que se encontraba su Madre y Juan que no se separó de Ella ni un segundo. La acompaño hasta el pie de la Cruz.
Las mujeres se lamentaban, los seguidores de escribas y fariseos las increpaban. Jesús se paro ante ellas y le dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi, llorad por vosotras y por vuestros Hijos”. El Señor aquí profetizaba el futuro de Jerusalén. Se refería a las dos revoluciones judías contra Roma, en los que morirían cerca de un millón de judíos, sin contar los de la diáspora.
Los hombres y mujeres viendo a Jesús, subiendo hacia el Gólgota, sin fuerzas, haciendo un esfuerzo sobrehumano, se golpeaban el pecho dolidos por lo que se hacia con Jesús. A lo largo de los siglos seguimos repitiendo esta acción, a la vez que pedimos perdón por nuestros pecados. En el Confiteor: por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Momentos antes de recibir la Eucarstia volvemos a golpearnos en el pecho tres veces, pidiendo perdón al Señor por los pecados y poderlo recibir con el alma limpia (Agnus Dei…). O recitando ese acto de fe: Señor, yo no soy digno de recibirte en mi alma, que son las palabras del Centurión, cuando se acercó a Jesús, para solicitar la curación de su siervo.
Decía san Jerónimo “nos golpeamos en el pecho, porque él es la sede de los malos pensamientos…” nos golpeamos para solicitar la limpieza de nuestro corazón.
Nos relata San Lucas estos hechos que podemos verlos con los ojos del alma. Porque San Lucas, que además de médico, pintaba, logra dibujar en nuestra alma, cada paso de la vida pública del Jesús.
Sn las mujeres las que trataron con mas finura a Jesús, por ello se dirige a ellas en su camino hacia el Gólgota y por eso se aparece primero a las mujeres, después de aparecerse a su Madre.
Jesús consuela a las mujeres que nos representa. Jesús nos consuela por medio del Sacramento de la Penitencia. Se dirige a ellas con cariño. A nosotros también nos escucha con cariño.
CRISTO ME NECESITA
NECESITA TUS MANOS , PARA SEGUIR ENDICIENDO
NECESITO TUS LABIOS, PARA HABLANDO
NECESITO TU CUERPO, PARA SEGUIR SUFRIENDO
TE NECESITO, PARA SEGUIR SALVANDO
A LOS HOMBR4ES MIS HERMADOS
ADOAMOSTE CRISTO Y TE BENDECIMOS
PORQUE PR TU SANTA CRUZ SALVASTE AL MUNDO