EL CAMINO DE EMAUS
9 Marzo 2014
Pocas fuerzas le quedan a Jesús. La sangre que brota de su cabeza por la corona de espinas clavada con fuerza, los ojos y los pómulos tumefactos por los puñetazos recibidos, le impiden ver la piedra que hay e su camino. Nadie la aparta. Jesús tropieza y cae y sobre El, la Pesada Cruz, que a lo largo del camino se irá haciendo mas pesada, por sus pocas fuerzas y por el peso de más pecados: burlas, humillaciones de los muchos que acompañan aquel cortejo hasta la cima del Calvario. Aún le queda camino por recorrer nos conoce por nuestro nombre, aun le falta por seguir sufriendo que a cada paso se lo ofrece al Padre. Ni una queja. Piensa en el Padre y en cada uno de nosotros de forma particular. Ayer era recibido de Dios, hoy, muchos le chillan, le insultan, no se acuerdan que pasó haciendo el bien: sanó, devolvió como el Hijo la Fe, siempre con cariño.
Jesús se deja ayudar a levantar. Nos da ejemplo de dejarnos ayudar. Cuantas veces la soberbia nubla nuestros sentidos e impide el paso a dejarnos ayudar. No pensamos que el intenso amor a la humanidad le da fuerzas para seguir dándonos enseñanzas de como actuar. Nunca lo malo será insuperable: enfermedad, problemas; siempre tendremos la ayuda necesaria; nunca el tentador podrá vencernos, si aceptamos la ayuda de Dios o acudimos a todo aquello que el Señor: oración y sacramentos.
La Cruz lleva la carga de los pecados de la humanidad. Humanidad ingrata que viendo el Sacrificio del Señor por nosotros, a quienes apartando la vista de la Cruz que se alza en lo alto del Gólgota y en ella El Señor dispuesto a perdonarnos. “No hay mejor amigo que aquel que esta dispuesto a dar la vida por sus amigos”. Y Jesús lo hizo, se entrego por sus amigos, que luego íbamos a ser desagradecidos muchos.
La crueldad continuo durante su camino hacia la Cruz. Empujados por satanás, aquellos hombres siguieron utilizando su fiereza. No sintieron compasión, sino el grupo de mujeres con San Juan y un reducido de hombres que caminaban golpeándose el pecho por lo que veían. Y no se detuvieron ni viéndolo clavado en la cruz. Satanás se creía vencedor, había logrado de ver a Cristo clavado en la Cruz y a punto de morir. Pero Cristo vino a eso a morir por nosotros para derrotar a la muerte y salvarnos de las garras de satanás. Jesús, según la visión de la venerable catalina de Emerych, Jesús llora porque ve que su sacrificio no va a tener respuesta por parte de la humanidad.
SEÑOR DA LUZ A MIS OJOS
PARA QUE CONTEMPLE CON CLARIDAD TÚ SACRIFICIO.
PARA QUE NO PASE DELANTE DE TI
SIN PENSAR QUE ESOS CLAVOS TE LOS CLAVE YO,
PARA QUE ESE COSTADO TE LO ABRI YO.
QUE TU SANGRE DERRAMADA LIMPIE MI ALMA
DE LAS HERIDAS PRODUCIDAS POR MIS PECADOS.
DEJAME SENTIR TU DOLOR QUE TE CAUSE,
DEJAME SECAR TUS LAGRIMAS QUE DERRAMASTE POR MI
QUIERO AMARTE SIN PARA DESDE HOY
Y TANSMITIR TU PALABRA HASTA EL ULTIMO ALITO DE MI VIDA
QUE MI ULTIMA PALABRA SEA: ¡SEÑOR, TE AMO!