EL CAMINO DE EMAUS
1 Abril 2018

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ontemplamos, en el Evangelio de San Marcos el momento de la Resurrección del Señor. “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, sino que ha ¡
¿Pero como pensamos que puede ser esta resurrección? ¿Se aplicará a todos? ¿O tan sólo a algunos, interpretando la palabra muchos del profeta Daniel? En los Concilios XI de Toledo y IV de Letrán se nos dice que: “Firmemente creemos y confesamos que todos resucitarán con sus propios cuerpos, los mismos que ahora tienen, a fin de recibir cada uno según sus obras”. Esta resurrección no habla del alma, toda vez que el alma es inmortal, por tanto, confesamos en el Credo, el dogma de fe de la resurrección de los cuerpos, de la carne. Y así mismo, la Iglesia nos dice que “para que la resurrección sea verdadera, se requiere que el alma vuelva a informar el mismo cuerpo que tuvo durante la vida. Que todo cuanto estuvo materialmente en él durante la vida se tome de nuevo, sino lo suficiente para completar su debida cantidad; y principalmente parece se ha de tomar lo que fue más perfecto, comprendido bajo la forma y especie de la humanidad”. Estos cuerpos, los de los que alcancen la gloria y los de los que alcance el castigo eterno, serán inmortales; es decir, ya no volverán a morir, como ocurrió durante la vida temporal.
¿Cómo serán estos cuerpos? Los cuerpos de los que alcance la gloria de Dios para toda la eternidad, poseerán una serie de propiedades:
Impasibilidad.- Propiedad por la que jamás se padecerá dolor, ni los achaque pasajeros que el cuerpo padeció durante la vida terrera: cansancio, molestias.
.Claridad.-Recordemos a este respecto la Transfiguración del señor en el Monte Tabor. Esta claridad, se nos traduce como la suma felicidad del alma y que se comunica al cuerpo. Esta felicidad, si recordamos aquel pasaje, se les permitió sentirla en algún grado a los discípulos que acompañaron al Señor, en el Tabor, pues expresaron lo bien que se encontraban. También la Iglesia nos dice que si bien los cuerpos de los santos (se entiende aquí, a todos aquellos que gozan de la presencia de Dios, ya en el Cielo) gozan de la propiedad de la impasibilidad, pero no todos tendrán el mismo resplandor y claridad. ( respecto a esto, quiero recordar unas `palabas de mi padre: mamá, no sufras, que después de esta vida, viene otra en la que no se sufrirá jamás).
Agilidad.-Que se refiere a la virtud por la cual nuestro cuerpo se verá libre de toda carga: penas, preocupaciones, estrés..., que parecen que encadenan nuestro cuerpo con firmeza a la tierra.
Sutileza.- Virtud por la cual el cuerpo estará sometido al imperio del alma
La resurrección de nuestros cuerpos va a ser diferente, en su totalidad, a la que recibieron Lázaro y la hija de Jairo, ya que ellos volvieron a la vida, pero no a una vida de gloria, sino a la misma vida en la que se encontraban antes de sus muertes; vuelven a una vida con sus cargas, pesares, sacrificios y luchas. Los Saduceos interpretaban mal el concepto de resurrección; ya que pensaban que se volvía con las mismas funciones que habían abandonado, de ahí la pregunta que le hacen a Jesús, ¿con cuál de los siete volvería la esposa?... Seremos como los Ángeles, lo dice el Señor. Por último, la afirmación del Señor, ratifica la autenticidad de la resurrección: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mc 12, 27). ¿Qué entendemos por resurrección? Se define la resurrección como al hecho de que la unión del cuerpo y el alma que se rompe con el acto de la muerte, se vuelve a rehacer. Con la resurrección, el cuerpo y el alma se vuelven a unir. Santo Tomás nos da cinco razones que justifican la Resurrección de Jesús:
“Por caridad y obediencia a Dios, Cristo sufre la muerte de Cruz; era, pues, preciso que Dios le exaltara con la Resurrección, según conviene a la justicia divina; que exalta a quienes se humillan por Dios. Era conveniente también que el Señor resucitase para confirmar nuestra fe en su Divinidad por el milagro de la Resurrección. Para fortalecer nuestra esperanza, porque al ver a Cristo (que es nuestra Cabeza) resucitar; también nosotros esperamos la resurrección. Para ejemplo de nuestra resurrección espiritual a la gracia, a fin de que muertos al pecado, resucitemos con Cristo a una vida nueva. Para completar el misterio de nuestra redención, llevándonos al bien, después de habernos liberado del mal con su pasión”
¿Cómo resucitó Cristo? “El Cuerpo de Cristo resucitó en estado glorioso, adornado de las dotes de impasibilidad, agilidad, claridad y sutileza que describe la Sagrada Escritura”. Pero además, para que no quedará la más mínima duda, el Cuerpo de Nuestro Señor conserva, después de su resurrección todas las heridas de la Pasión y la infringida después de su muerte. Así conservaba las huellas de los latigazos, los agujeros de los clavos en manos y pies y la abertura que en su pecho le hizo la lanza; abertura grande, ya que dentro de ella meterá los dedos Santo Tomás a fin de dar crédito a la Resurrección del Señor. “El Cuerpo resucitado de Cristo es verdadero cuerpo”. El Señor que venció a la muerte hace que nosotros la venceremos también, por eso hemos de luchar para que resucitemos a la Gloria de Dios y roguemos unos por otros para que ningún alma resucite para el abismo do será vivirá en estado de odio para la eternidad.
Alegrémonos ¡ Cristo ya no está tras la losa del Calvario!. ¡Cristo, Resucitó!