EL CAMINO DE EMAUS
21 Junio 2013
Dos males asolan el mundo en que vivimos: la violencia y la indiferencia. La primera nos la anuncian periódicos y telediarios y la vemos en algún programa televisivo: asesinatos, secuestros, agresiones, acosos… y parece que crece dia a dia. Cain sigue matando a Abel. El primer crimen se ha ido repitiendo dia a dia y desgraciadamente seguirán reptiendose imparable, sin freno. La segunda, la indiferencia, tan mala como la primera. ¿Cuántos miles de personas, niños, mujeres y hombres mueren al dia de hambre, enfermedades, que podrían evitarse, pero muchos pasamos de ello o porque los que deben sujetar el mundo, lease ONU, nada hace. Me he preguntado muchas veces para que sirve la ONU, se dedican a discutir vanalidades y se olvidan de esos tremendos problemas.
Para el cristiano la indiferencia es un pecado tan grave como el asesinato, aunque parezca una exageración.n ¿Cuál es el Mandamiento mas importante? Le preguntan al Señor. “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. En la vida del cristiano no caben ni el asesinato ni la indiferencia.
Decía el padre Martin Descalzo, de quin no me cansare de recordar, porque nos ha dejado una huella imborrable sobre la que pisar y guiarno. “ no es cierto que la violencia sea la imperfección de la caridad; es el pudridero de la caridad, la inversión, la fasificacion y la violación de la caridad”.
Dios nos manda amar a todos, incluso a aquellos que nos consideran sus enemigos sin tenerlos nosotros como tales. Pero si por el contrario los tomamos como enemigos o les devolvemos el mal con otro mal y ejercemos sobre ellos violencia, estamos convirtiéndonos en enemigos de ese amor. También estaremos taponando nuestros oídos a las palabras del Señor que nos dirigio en el Monte de las Bienaventuranzas.
La Indiferencia se ha cuadruplicado hoy, cuando la crisis, como quinto jinete del apocalipsis pasa sobre millones de personas. Cada dia nuevos parados, nuevos deshaucios, miles de personas que deben acudir a los comedores sociales, que no reciben un euro de los gobiernos, y que salen adelante por personas que colaboran desinteresadamente. Asi todos hay muchos indiferentes.
Cuantos cristianos duermen en el sueño de la indiferencia y después de una suculenta comida, duermen un placido sueño en un mullido sillón, sin pensar que muy cerca hay alguien que no tiene lo minimo para vivir decentemente.
Nuestra forma de actuar la tenemos en el evangelio y es el Señor el que nos enseña como hacerlo. La indiferencia y la violencia son contrarios a las enseñanzas del Señor y a los mandamientos. ¿Qué camino queremos tomar?