EL CAMINO DE EMAUS
26 Agosto 2011
Es el mismo azul del mar, cristalino; delicada rosa roja, de suave perfume, poética, fragante. Brisa que trae sus palabras que acarician mis oídos, dejando un eco silencioso en la noche eterna cubierta de miles rosas blancas titilantes que te hablan en silencio, suavemente, delicadamente. Es la misma poesía, hasta hoy no escrita. Es el amanecer de un sol que te acaricia en la mañana, desde el horizonte eterno que da paso a la mañana. Es la melodía romántica que te llena de paz el alma. Es la ola suave, de un mar en calma, que con su tranquilo rumor, rompe en mil palabras y te dice tantas cosas, cosas que no habías escuchado antes. Es la sonrisa perenne de unos labios de plata. Sonrisa que necesitas en los momentos que el corazón está ajado, entristecido, quejumbroso, perdido.
Es huella sobre la que pisas, para seguir tu camino. Es faro que te indica el camino, cuando la noche se hace noche en mis ojos y en mi alma. Es compañía cuando la soledad aparece, inseparable. Es alegría, cuando surge la tristeza. Es el hermoso jardín de nardos, amapolas, lirio y jazmín. Es tantas cosas, que me gustaría dibujar en un inmenso cuadro, con colores de eternidad. Ella es mi amiga, mi ángel, mi camino.