EL CAMINO DE EMAUS
25 Junio 2013
Siempre me ha causado “repelus” cuando he oído voces que se levantan contra dogmas de Fe: la Virginidad de Maria nuestra Madre, sobre la Resurreccion del Señor, y dar un sentido de violencia a las enseñanzas del Señor, por ejemplo. Sin olvidar esas otras voces que se levantan, contra el Santo Padre, el Papa, de turno ( perdón por esta expresión), pero ciertamente, siempre son las mismas voces las que se levantan en desobediencia contra el representante de Dios en la Tierra. Son como hijos que se levantan en rebeldía contra sus padres.
Escribe San Josemaría “ a tantos católicos rebeldes les diría que faltan a su deber los que en lugar de atenerse a la disciplina y a la obediencia a la autoridad legitima, se convierten en partido, en banderia menuda, en gusanos de discordia, en conjura, en chismorreo, en fomentadores de estúpidas pugnas personales, en tejedores de urdidimbres de celos y de crisis”.
La sobervia y la creencia de que están por encima de quienes han sido elegidos en autoridad de la Iglesia, les ciega ver el mal que están causando en muchos fieles, quienes engañados, les siguen y caen engañados en los errores que transmiten. Yo me atrevo a acusarles de ni ser cristianos y de haber perdido la Fe. Son cristianos de titulo y nada mas. Ateos y apostatas.
Son meros aprendices de payasos de circo a los que les falta la indumentaria para su teatro. Ya representaran su circo cuando le llegue el turno de encontrarse con el Señor y responderán de las almas que han arrastrado tras de si.
Piensan quienes seriamente, algunos que han obtenido el titulo de teólogos “cum laude”, que todo lo saben y se creen con el derecho a sacra teorías que se contradicen con lo que expone la Santa Madre Iglesia. Les queda por aprender mucho de humildad y de obediencia, mientras tanto el titulo o títulos quedan en papel mojado. Son en ellos un ridículo papel mojado.
Son como aquel fariseo que se acerco al Templo a orar: “Gracias Señor por no hacerme como ellos…” y al fondo del Templo aquel pecador que no se atrevia a levantar sus ojos y reconocia humildemente sus pecados. Creo que al oir tamaña Barbaridad del fariseo, Dios se taponaría sus oídos.
Vuelve sobre tus pasos y esa cruz tan bonita que llevas colgada para que todos veamos y te reconozcamos, cambiala por esa otra de madera que cargo Cristo hasta el Golgota y recuerda que en ella iba tu sobervia, tu desobediencia y los errores de todos aquellos a los que has arrastrado.
Simplemente: obediencia y humildad,. Es sencillo ¿Tanto cuesta obedecer?