EL CAMINO DE EMAUS
27 Diciembre 2010
" No pueden quitarnos la vida, por que ya la hemos entregado "
( Religiosa asesinada en Argelia )
I N T R O D U C C I O N
" Mientras haya hombres y mujeres con tanto valor, podemos creer en el futuro del mundo". Así se habló de la actuación heroica y desprendida, a pie del Evangelio, de los misioneros y misioneras españoles cuando el pasado año 1994 estallaba el drama de Ruanda ante los ojos de un mundo que se desahogaba en palabras, permanecía inmóvil ante los acontecimientos expectante, mientras un auténtico baño de sangre se producía en aquel país entre las dos etnias que lo conforman. Una nueva acción que avergüence el rostro de un mundo que se denomina "desarrollado" frente a la agonía de otro que debería caminar a su par.
Pero estos hechos heroicos de unos hombres y unas mujeres que obedeciendo aquellas palabras de Cristo a los Apóstoles " No llevéis oro, ni plata, ni dinero..."( Mt 10.10 ) se lanzaron al mundo ante su llamada : " Id y predicad diciendo que el Reino de los Cielos está al llegar " ( Mt 10, 7 ), portando en sus manos la Cruz, el Evangelio y el amor, no son unos hechos aislados, ni tampoco serán los últimos... Cristo sigue llamando, su Cruz sigue enamorando y su mensaje cautivando a jóvenes, adultos...aunque algunas veces, esa Cruz sigua desde el Gólgota manando la sangre generosa de unos hombres y mujeres que identificados al máximo con Cristo dan su última catequesis de fe en el martirio con todo el amor del mundo, mientras entonan aquel "muero porque no muero" que inmortalizara Santa Teresa de Jesús. Pero no mueren porque esas vidas germinan en otras que glorían la obra de Dios con la fuerza de las voces de los heraldos a los cuatro vientos.
Las huella de la Fe, desde la predicación de los Apóstoles a Teresa de Calcuta, desde los primeros a los últimos mártires, han recorrido caminos y caminos, cruzado ríos, mares y océanos, escalado montañas y conquistado cimas, adentrado en profundas e inhóspitas selvas... podría decirse que poco queda por hacer; pero no, aún falta tanto y tanto camino, que la labor acaba de comenzar y es que nuestro mundo está ya necesitado de una reevangelización.
Aquellos caminos abiertos por Santa Clara , San Ignacio, San Bernardo, San Antonio, San Vicente Paul, San Roque, el Padre Damián, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco Javier... son hoy continuados por hombres y mujeres, por jóvenes como nosotras que llevan la esperanza del amor y la promesa de una segura salvación de parte de Dios. ¿ Pero basta con sólo admirarles ?.
De entre estos hombres y mujeres, de entre estas muchas huellas que la Fe ha ido dejando y que han cruzado allá de nuestras fronteras hay un hombre de excepcional categoría y fuerza que ya no solo abrasa el Oriente con el fuego de su amor evangelizante, sino que también el resto del orbe que contempla aún después de cuatro siglos su figura recia y delgada, gallarda y decidida con la Cruz alzada en la mano derecha y en la izquierda, junto a su pecho, una concha llena de la gracia de Dios.
Fue Francisco Javier no un español más, no un caballero de espada, cuya nobleza y honor se defendía en las batallas, en los torneos o en los duelos. Francisco Javier fue, sí, un caballero español, pero que entendía esta caballerosidad de forma muy distinta, igual que la entendía San Roberto de Molesmes, aquel héroe fundador de la Orden Cisterciense, La Trapa, quién mantenía que " conozco una forma de caballerosidad más noble y elevada... ¡ la caballerosidad de ser valeroso con Dios ! " ¿ Hay tal vez otra más elevada que ésta ? "
SU VIDA
Nace el 7 de agosto de 1506 en el Castillo de Javier, Navarra. Por aquel año regentaba Castilla Fernando El Católico por incapacidad de Juan La Loca, viuda ya entonces de Felipe el Hermoso.
En el año 1521 el Rey Francisco I de Francia invade Navarra entrando en Guerra con el Rey Carlos V. Navarra anteriormente había sido invadida, conquistada y anexionada a la Corona de Castilla por el Rey Fernando El Católico. En esta guerra intervienen los hermanos de Francisco Javier de lado del Rey francés. La insurrección Navarra contra la Corona de Castilla se ve sofocada. En el asedio de Pamplona cae herido Ignacio de Loyola quien años más tarde fundará la Compañía de Jesús y entre cuyos miembros va a contar con la ayuda de Francisco Javier.
Tras la guerra y posterior derrota de Navarra, el Rey Carlos V tomará serias medidas entre los que se verán afectados la familia de Francisco Javier ya que su hacienda se verá reducida a poco más que escombros, pues el Castillo será semiderruido y las arcas seriamente dañadas, tan sólo algunos ducados.
A la edad de 19 años, Francisco Javier saldrá para París, donde estudiará Filosofía en la Universidad de la Sorbona y será un profesor muy reconocido. Durante su vida de estudiante, residirá en el Colegio de Santa Bárbara. Su vida será un tanto azarosa y movida, donde no faltarán las fiestas y las aventuras. Seguía siendo jovial y alegre. Será aquí donde se cruzará con Ignacio de Loyola, que le reprenderá con una cita de San Marcos que se adentrará en su conciencia : " ¿ De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma ? " Si en un principio se siente herido por la reprimenda, poco a poco ésta irá haciendo mella en su alma hasta hacerle doblegar.
Junto a Francisco Javier, otros compañeros de gran renombre dentro de la que será la Compañía de Jesús irán acercándose a Ignacio de Loyola : Laínez, Salmerón, Bobadilla...
El 15 de Agosto de 1534 en la Iglesia parisina de Montmartre Ignacio de Loyola, Francisco Javier y los cinco compañeros realizarán los votos de pobreza, castidad, obediencia y peregrinación a Tierra Santa, si bien este ultimo no pudieron realizarlo. Breve tiempo después acuden a Venecia donde serán ordenados como sacerdotes.
Francisco Javier celebrará su primera Misa en Vicenza para irse a reunir a Roma con el resto de sus compañeros. La Compañía de Jesús se va perfilando paulatinamente bajo la dirección de Ignacio de Loyola. Tres años después y a petición del Rey de Portugal varios compañeros de Francisco Javier parten hacia Lisboa como misioneros para acudir a las Indias. El deseo de Francisco Javier se ve lejos, solo una enfermedad de su compañero y amigo Bobadilla hace que lo sustituya y sea él que sea elegido.
Poco antes de partir, el Papa Paulo III ( Alejandro de Farnesio ) aprueba la compañía de Jesús mediante la Bula Regimini Militantis Ecclesiae y ya en el año 1541, el 7 de abril va a Portugal y de allí a la India. Atravesará Roncesvalles, pero las prisas le impedirán ver a sus familiares a quienes ya no volverá a ver.
El 5 de mayo de 1542 llega a Goa y de allí acude hacia Pesquería, Malaca Macasar, Socotura, Islas Célibes, Islas Molucas ( Amboino, Ternate, Morota...), Singapur, Travancore. A cada paso de Francisco Javier el Oriente va ardiendo en llamas, como dijera el biógrafo Louis de Wohl, las llamas del amor de Cristo se van extendiendo más y más, la luz brillante de las conversiones se extienden como luminaria gloriosa que arde en honor del Dios. Metro a metro va dejando también la huella del amor de Dios hacia el género humano.
Pero Francisco Javier no solo predica incansablemente, escribe y traduce a las lenguas indígenas los artículos de Fe y las oraciones para las comunidades cristianas que va dejando tras de sí. Eran tantos los bautismos que realizaba en un día, que en muchas ocasiones había que sostenerle su brazo cansado.
" Mano de Javier ( se dice ), que sembró prodigios, bautizó un millón de paganos, calmó tempestades, sanó enfermos, resucitó muertos, prodigó bendiciones por todas partes ".
En el año 1549 viaja a Japón donde realiza su misión y realiza grandes conversiones, entre ellas la de un noble samurai; también aquí se suceden los primeros martirios. Satsuma, Harado, Kyoto... son algunas de las muchas ciudades que Francisco Javier siembra de almas para la Iglesia de Cristo. Hacia el año 1541 regresa a Goa y de allí para Malaca con la intención de pasar hacia China. La conversión de China influiría mucho en el Japón.
El 3 de diciembre de 1552 muere a la edad de 46 años el "Divino Impaciente ", en la Isla de Sancián consumido por su celo apostólico. Mientras pudieron ver como el Cristo del Castillo de Javier, en Navarra, manaba sangre.
El cuerpo incorrupto de Francisco Javier reposa en Goa, el brazo se conserva en la Iglesia de Gesú en Roma.
Los biógrafos del santo Misionero han escrito copiosamente sobre él y ninguno ha dudado en proclamarle el Apóstol de las Indias y del Japón. El Papa Pío X lo proclamó Patrono de la propagación de la Fe.
Desde entonces la labor de los jesuitas en los países asiáticos ha sido de suma importancia interviniendo en hechos y acontecimientos de suma trascendencia