EL CAMINO DE EMAUS
30 Noviembre 2013
Hay muchas definiciones de esperanza: “ estado de animo por el cual se que aquello que se pretende o desea, es posible”… “confianza en que ocurrirá o se logra lo que uno desea”… “sentimiento positivo que puede tener el ser humano”.
Para el cristiano, La esperanza se encuentra dentro de las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. Se puede decir que no hay una sin la otra. Podremos tener esperanza humana: que nos toque la lotería, por ejemplo, pero si nos falta la esperanza, refiriéndose a la virtud teologal, estará en quiebra la virtud de la fe.
Las virtudes son dones dados por Dios a hombre, pero que deben ser trabajados con constancia, para que crezcan. Por ejemplo el jardinero cuida su jardín, si lo descuida terminara por morir lo que ha plantado. El cristiano, si no mantenemos las virtudes por medio de la oración y de los sacramentos iran diluyéndose.
La Iglesia define la esperanza: “ como la virtud teologal por la cual deseamos a Dios como bien supremo y confiamos alcanzar la vida eterna y los medios para ellos”.
Que diferencia hay entre la esperanza humana y la divina, la que Dios pone a nuestro alcance. Si ponemos nuestra confianza en la esperanza humana, es lógico que se nos derrumbe como un castillo de naipes. Pues motivos hay para ello. Promesas incumplidas, políticos en quien confiábamos, se corrompen; maridos y mujeres que llegan al matrimonio y se rompen por infidelidades, malos tratos… y viendo esto asi, es lógico que las esperanzas se rompan. ¿Qué mundo les espera a los hijos?.
Una amiga me decía: “ ¿Para que voy a casarme?. Si es para encontrarme con un marido que me sea infiel, que me agreda?. Para eso, prefiero tener hijos por inseminación”.
Otras veces, pretendemos alcanzar que creemos llegarán, como por ejemplo escalar en los puestos de trabajo. Para ello trabajamos poniendo nuestro corazón. Pero el paso del tiempo, lo que esperamos no llega y la esperanza cae y cae.
Sin embargo, la esperanza, no esta aquí, ni nos la da el hombre y menos en las cosas humanas que el mundo pone ante nosotros para confundirnos y desalentarnos. No podemos poner los ojos en las cosas del mundo. Es uno de nuestros potenciales enemigos. ¿Recordamos el catecismo?. ¿Cuáles son los enemigos del alma?: “ el mundo, el demonio y la carne”. Podemos leerlo en las tentaciones que satanás hace a Cristo en el desierto. ¿Qué le ofrece?. ¿Qué pone a sus pies?. El Señor nos alerta.
¿Para que estamos aquí? Y la esperanza, como virtud teologal nos lo define: “para tener nuestro deseo del Cielo, además hace que nuestras peticiones a Dios sean mas eficaces; nos anima a luchar asegurados del triunfo y nos lleva a que acerquemos a otros estas virtudes”.
Fuera del terreno de DIOS, si que perderemos mas de una vez la esperanza, causándonos lo que llamamos depresión. Y es porque queremos construir sobre arenas movedizas.. y esto lo vemos en España, desde que se aprobó la Constitución laicista, vemos a donde os ha llevado. Hemos apartado a Dios de nosotros. Y esto es como La torre de BABEL, donde al halar cada uno en su idioma, no se entendieron. si no contamos con Dios no solo perderemos toda la esperanza sino que no lograremos levantar una sociedad donde los valores morales, políticos y sociales sean los que rijan al hombre.