Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

Publicidad

PADRE NUESTRO

Así comenzamos la oración que nos enseñó Jesús. La oración por excelencia. La oración a Padre Dios. Con el Padre Nuestro, reconocemos a Dios como Padre. También, en sentido cariñoso le decimo “Abba”, papaíto. Como le decimos muchas veces a nuestro padre de la tierra ¡papaíto! ¿Por qué no? Papaíto nuestra mucho cariño, muestra el cariño que sale de nuestro corazón. Pues ese cariño se lo damos a Padre Dios, cuando en la oración hablamos con Él. No hay nada escrito que nos prohíba habla con cariño a nuestro Padre Dios; es más cada vez que avanzamos en la oración, cada vez que tomamos más confianza con Él, le vamos hablando con más y más cariño y confianza.

Tenemos que pensar que él nos ama sobremanera, se podría decir con una expresión un poco extrema, pero para que nos hagamos una idea próxima, que Dios no sabría vivir sin amarnos . Jesús nos da ejemplo. Y habla con Él siempre: cuando va a realizar algún milagro, para dar gracias cuando lo ha realizado, cuando va a hablar a las gentes, cuando comienza el día… Nos enseña que la oración debe formar parte de la vida del cristiano. Con su ejemplo nos invita a nosotros a hacer lo mismo. Además es la forma de conocer al Padre, de adquirir confianza, de llenarnos de Él.

Papá, papaíto. Jesús nos autoriza a llamarle así. Compartimos Padre con Jesús y con el Bautismo nos hace Hijos suyos. Somos pues hijos del mismo Padre que nos ama y está en el Cielo donde nos espera.

No temas llamarle Padre. Piensa sin miedo que eres hijo suyo, que te ama de manera inimaginable; que piensa en ti desde la eternidad. Desde entonces ya estabas en su pensamiento, desde entonces te conocía ya por tu nombre, desde entonces te había elegido por hijo suyo.

Fíjate que nos dice el Apóstol San Juan: “Mirad, que amor singular nos ha concedido el Padre que somos llamados hijos de Dios y lo somos”. Es decir, no es un mero título para distinguirnos de los demás, sino que somos hijos en verdad. Y como tales nos ama y como a tales nos busca cuando andamos perdidos. No hay mayor tristeza que la de unos padres cuando pierden a un hijo que lo buscan sin cesar. Padre Dios también nos busca cuando andamos perdidos, descarriados y no para hasta que nos encuentra.

La parábola del hijo prodigo es un buen ejemplo. Así que lo ve en la lejanía, no espera a que llegue, sale a su encuentro. Va rápido, pues quiere tenerlo en sus brazos cuanto antes. Es tanto el cariño que no se detiene, va a él, cuando lo tiene a su lado le abraza con todo su cariño, no le pregunta donde estuviste, sino que le abraza y seguramente de sus labios salen las palabras más cariñosas que nacen desde el corazón. ¡Lo he encontrado!, seguro que dice. Es lo importante. ¡Padre! He pecado contra el Cielo y contra Ti, dice el hijo arrepentido. El Padre no se guarda el perdón se lo da al instante. No duda, se lo da. Es tanto cuanto le quiere.

Si miramos el cuadro del hijo prodigo, podemos ver un hecho curioso: el contorno forma un corazón y las manos del Padre: una es masculina y otra femenina. Decía el Papa Juan Pablo I nos dejó dicho: ¡Dios es Padre y todavía más, madre!. Nos ama con corazón de padre y de madre. Nos ama completamente.

Pero por muchas cosas lindas que digamos y escribamos para poder comprender de cerca cuanto nos ama Padre Dios, no alcanzaremos a comprenderlo. Lo comprenderemos cuando estemos en el Cielo, donde entenderemos muchas más cosas que ahora no se nos han dado a conocer.

Amemos ahora a nuestro Padre Dios, con el corazón de hijos, con hechos y palabras. Hablémosle desde nuestra oración diaria; acerquémonos a Él que nos espera cada día, Él sabe de nosotros, pero quiere saberlo por nosotros. Así en el trato diario iremos conociéndole y afirmando nuestra amistad.

No te abandones, Él te espera

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post