EL CAMINO DE EMAUS
12 Febrero 2010
Gracias, Señor, por hacerte presente en el Santísimo Sacramento del Altar; por quedarte junto a nosotros; por estar presto a escucharnos en cualquier momento, pacientemente, con la ternura de un Padre y el corazón de una Madre. Gracias, Señor, que estás ahí, en el silencio del Sagrario, esperando mi presencia, ansiando mi llegada a pesar de mis cuantiosos pecados; a pesar de mis contínuos olvidos; a pesar de que tantas veces he preferido el pecado, mis apetencias, mis deseos mundanos a tu presencia en mi alma.
Ves como soy; ves cuanto me falta para ser de tu agrado; ves cuanto hay en mi que sobra, que me ata y como pesado lastre impide que camine hacia Ti. Dame fuerzas y amor hacia Ti, Señor, para poder superar estos momentos y ponerme en camino siguiendo tu luz, como lo hicieron aquellos Magos de Oriente; dame fuerzas, Señor, para romper con esta vida que me separa y me aleja de Ti, que me ahoga en la nada, que oscurece mis sentidos y nubla los ojos de la fe.
Haz de mi, el que Tú deseas que sea; tómame, moldéame, rígeme y gobiérname. Que seas Tu, no yo, en mi. Llévame hacia Ti, hacia el silencio de tu Sagrario, para hablarte, para pedirte, para adorarte, para sentirte, para amarte, para escucharte, para tantas cosas, Señor. Enséñame a amar a Tu Madre, la Virgen María, como tu la amas; a obedecerla, como Tu, su Hijo, hiciste; Ella, es el camino seguro para llegar a ti sin tardanzas, sin miedos, sin cobardías. Que San José, Tu padre adoptivo, esté presente en mi vida y me acompañe por ella junto con el Santo Ángel de la Guarda.
Bendice, especialmente, a aquellos que hoy están en mis intenciones y que todos unidos cantemos tus glorias, para que todos puedan hacerse eco de ellas. Ten en tus brazos amorosos y misericordiosos a mis seres queridos que tu llamaste a tu regazo y que un dia, cuando dispongas podamos vernos todos a tu alrededor, ellos y nosotros.
Bendice también a todas aquellas personas que hoy tu vas a llamar, para que no faltándoles los sacramentos puedas recibir en tu gloria; también por todos aquellos que sufren por cualquier motivo, para que acercándose a ti encuentren la solución a su dolor.Amén