EL CAMINO DE EMAUS
1 Mayo 2013
Leo en la hoja parroquial lo que sigue: el fenómeno de la televisión demuestra que la gente está dispuesta a ver cualquier cosa con tal de no verse a sí misma. Yo añadiría algo mas, que el estado está dispuesto no acallar determinados programas, que hacen que la gente no piense en los desbarajustes por el cometidos y se preocupe menos del caos al que nos han llevado, y de vez en cuando meter un poco de leña al fuego contra la Iglesia y asunto resuelto.
Determinados programas televisivos nos empujan a ser participes en las criticas a ciertos personajes públicos que nos presentan en la picota, con informaciones muchas veces sin contrastar. Nos dejamos llevar por ciertos periodistas, venidos a menos, que solo tienen de periodistas el carnet, pues supongo que el periodismo es para algo más valioso, mas moral y más digno que revolver en la vida privada de uno u otro personaje y arrancarle la piel a tiras, además de vivir de ello. Y entretenidos en ello, nos impide y despreocupa la realidad nacional que se vive: paro, hambre, destrucción de empresas por una crisis que en un principio no existía para el señor presidente, y otra vez que empezaríamos a salir en enero, y resulta que ahora aumenta el paro a cuatro millones. Programas que no dan enseñanza ninguna, pues ¿Qué puede sacar en limpio una audiencia al ver que en esos programas se enzarzan en discusiones de alto voltaje? ¿Al ver que se insulta, se amenazan, incluso hasta se pegan como ya ocurrió ?... esto no es de recibo en ninguna televisión sea pública, sea privada. Creo que el fin de los medios de difusión es EDUCAR, no MALEDUCAR, tampoco es faltar al respeto, sino RESPETAR, como tampoco es ofender a las ideas religiosas de las gentes.
Y como leo en la hoja parroquial:” la gente está dispuesta a ver cualquier cosa con tal de no verse a sí misma”, y viendo esto, cierto que nos impide mirarnos a nosotros mismos, mientras miramos y empujados por estos programas criticamos lo que nos ponen en bandeja, como nuevo Bautista, y dejamos caer la cuchilla de la crítica sobre los personajes públicos, en lugar de vernos a nosotros mismos, de ver nuestra vida, nuestras acciones y en todo caso criticarnos, que sería lo mejor. Cambiaria mucho las cosas, porque veríamos todo del color de la realidad.
¿A quién echaran a los leones esta semana? ¿A quién criticaremos? ¿Seguiremos dejándonos llevar por estos medios por esta prensa mal llamada del corazón, pues carece de él? Pero sigamos así, mientras comerán a causa de nuestra apoyada audiencia y mientras seguirán haciendo de la vida pública su festín. Donde queda la constitución que establece el derecho al honor y no sé cuantas otras cosas más. Por lo que veo aquí cada uno se aplica la constitución a su antojo, menos los que la respetamos aunque por algún motivo hayamos votado que no.