EL CAMINO DE EMAUS
21 Abril 2012
Desde nuestro nacimiento hasta la muerte, la vida esta llena de acontecimientos varios, de momentos alegres y de momentos tristes, de situaciones apuradas y de otras de plena tranquilidad, de aciertos y de fallos. Quien mas quien menos, a lo largo de su caminar, encuentra piedras, unos las sortean, otros tropiezan y algunos de los que tropiezan, vuelven a hacerlo en la misma piedra.
En algún momento de nuestra vida, nos detenemos a pensar, a analizar que he hecho en mi vida. Otros analizamos ¿Qué he hecho de mi vida?. Porque algunos la hemos destrozado. Y si hemos salido a flote, es porque la familia, como una piña, nos han ayudado. Y al ver “que he hecho de mi vida” da vértigo hasta que altura he llegado.
Surgen los momentos buenos, recuerdos de la familia, aquellas navidades, aquellas vacaciones; los sacrificios que hacían nuestros padres para darnos estudios, que por aquel entonces no comprendíamos o no veíamos. Pero ahora si. Lo vemos claramente y con el corazón en la mano da las gracias. Y mirando en el álbum de la vida, veo las fotos de los buenos momentos, de los malos no hay ninguna, como queriendo tapar u olvidar esos puntos negros. Pero algunos han quedado archivados en la memoria.
Siempre hay lugar, tiempo y momento, para el arrepentimiento. Tarde antes que nunca. Nunca, seria fatal, sobre todo para quien espera otra vida después de esta. Recuerdo que mi padre, ya muy enfermo, le decía a mi madre: “ no te inquietes mama, después de esta hay otra vida mas bonita”. Palabras maravillosas y muy ciertas.
Nadie ha ce fotos del camino de su vida, si estas van a recoger los momentos malos, sobre los que queremos ovlidar a toda costa. Deberíamos hacer fotos de todo, de las buenas para tratar de superarlas; de las malas, que nos han de servir de examen de conciencia.