EL CAMINO DE EMAUS
4 Febrero 2013
Correspondiendo a una carta de una religiosa de la Pureza de Maria, le decia: "Espero que nos veamos pronto en Roma". Era una cita que les he hecho a las religiosas que conozco, me refiero a que nos veamos para celebrar la Beatificacion de la Fundadora, Madre Alberta, que si alguien tiene tiempo lea su vida, ejemplo de Fe y de Amor a Dios: estudiante, novia, esposa, madre, maestra, religiosa y fundadora. Ella queria levantar una casa muy grande para Dios. Antes de morir, esa casa grande ya estaba construyendose y hoy, sigue creciendo. Una mujer de nuestro tiempo: Palma de Mallorca, Tenerife (3 colegios), Valencia, Bilbao, Madrid, Granada, Francia, Italia, Colombia... y su Noviaciado con muchas vocaciones.
¿Porque hablo de Madre Alberta?. Por ser un ejemplo cercano de nuestro tiempo y porque me gusta hacer propaganda de ella. Una vida que no le fue fácil; sino mas bien dura: perdio a todos sus hijos, salvo a uno, y a su esposo. Fue un camino duro y dificil, pero a ejemplo de la Virgen María, supo decir ¡Hágase!.
Madre Alberta al igual que todos los santos que estan en la Gloria de Dios, muchos de ellos familiares nuestros, cumplieron con la vida que el Señor nos pide. No hace falta estar en los altares, estos son ejemplos que Dios pone para que a diario sepamos que lo que ellos hicieron, podemos hacerlo nosotros. El Señor disaeña los medios para llegar a El, en el Monte de las Bienaventuranzas, despues con su vida se hace ejemplo, solo basta porner nuestros pies sobre su huella.
Principalmente la oracion y los sacramentos. Practicados regularmente, nos permitiran no salirnos del camino. Esta vida en la que estamos, es nuestro particular camino de Emaus, y hasta me atreveria a decir nuestro camino de Damasco.
El Señor, que sabe como somos, deja a nuestra mano los medios necesarios para llegar a El y ademas, los medios para volver al camino y no desviarnos mas. y Tenemos a la Virgen Maria, Madre nuestra y al Santo Angel de la Guarda. Y no olvidemos a las Animas del Purgatorio, a quienes deberiamos acercarnos con toda confianza, ya que es indudable su asistencia.
Pero, a parte de estas ayudas extraordinarias, debemos poner de nuestra parte, y esforzarnos en ponernos en camino sin abandonar ni la oracion ni los sacramentos. Otra forma de mantenernos es trabajar a la luz de la Parroquia en las diversas formas que ella nos ofrece, que sin duda nos iran haciendo fuertes.