Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

Publicidad

LOS VIÑADORES

“Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, excavó un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó allí. A su tiempo envió a un siervo a los labradores, para percibir de éstos los frutos de la viña. Pero ellos, agarrándole, lo golpearon y despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió otro siervo, y a éste le hirieron y lo ultrajaron. Y envió otro y lo mataron; y a otros muchos, de los cuales a unos los herían y a otros los mataban. Todavía le quedaba uno, su hijo amado; y lo envió por último a ellos, diciéndose: A mi hijo lo respetarán. Pero aquellos labradores se dijeron: Este es el heredero; vamos, matémosle y será nuestra la heredad. Y agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará, pues,  el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los labradores y entregará la viña a otros.” (Mc 12, 1-9).

 

            Esta parábola está relacionada de cierta manera con el “cántico de la viña” de Isaías, donde canta el amor de Dios por el pueblo elegido, y lo que esperaba de él, pero que no recibió el fruto esperado.

 

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en fértil collado.
La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas;
construyó en medio  una atalaya y cavó un lagar.

Y esperó que diese uvas, pero dió agrazones.
Pues ahora, habitantes de Jerusalén,
hombres de Judá, por favor,
sed jueces entre mí y mi viña.

¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no haya hecho?
¿Por qué esperando que diera uvas, dió agrazones?
Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña:
quitar su valla para que sirva de pasto,
destruir su tapia para que la pisoteen.

La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán,
crecerán zarzas y cardos;
prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel;
son los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos;
esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos
.

 

 La viña, en este cántico, es el pueblo elegido, lo mismo que en la parábola. En el cántico se describe aquello que espera el Señor de su pueblo, en la parábola nos describe que los viñadores no sólo no producen el trabajo esperado, sino que matan a los siervos que envía; estos siervos, representan a los profetas: no escuchados y perseguidos. El hijo amado representa al Señor, que es muerto en la Cruz.

 

            “ ¿Qué otra cosa pude hacer a mi viña que no se  lo hice? ” (Is, 5,4) Estas palabras recuerdan, por su similitud, a esas otras que en un cántico de la Semana Santa ponemos en labios del Señor, clavado en la Cruz:  Pueblo mío ¿En qué te he ofendido, respóndeme?.

 

  Conocemos la Historia del pueblo de Israel, sus avatares: desde la época de esclavitud en Egipto, liberados por el Señor, conducidos por el desierto hasta la Tierra Prometida, sin faltarles la ayuda del Señor, en los momentos cruciales, a pesar de las traiciones y abandonos; la época de florecimiento con David, Salomón, la dominación asiria, el destierro a babilonia, el posterior regreso a la Patria hasta el aplastamiento de las revueltas judías. Jamás les faltó la ayuda del Señor directamente o a través de sus enviados, hasta  la llegada del Mesías, el Hijo de Dios, que tampoco fue escuchado y además crucificado.

 

            ¿Qué hará pues el Señor de la viña? (Mc 12, 9). En el cántico de Isaías  se describe: “derribaré el muro y será pisoteada” (Is, 5, 6). “Al final amenaza con destruir al que lo desprecia. Isaías lo sabe por haber  encontrado a Dios: su amor es suave y terrible. El pueblo de Israel, verá y vivirá muchas reveses: el reino de David fracasará, Judea será destruida, el pueblo de Israel será sometido por otras naciones...”

 

            A través de esta parábola, el Señor expone el martirio de su muerte redentora. Está claro que cuando menciona en la parábola: y lo envió, hace referencia a sí mismo, el hijo amado, es Jesús, enviado por Dios. Los siervos, se refieren a los profetas, enviados de Dios, y que hablaban por boca de Dios. A lo largo de la Historia de Israel, el Señor envía sus profetas : Samuel, Isaias, Elías, Elíseo, Amos, Oseas... que no lo tuvieron fácil, chocaron con la infidelidad del pueblo, de monarcas, de situaciones de injusticia social, a las que tuvieron que hacer frente. Al final, el Padre, envía a su Hijo Jesús, que morirá en la Cruz. Esta parábola va dirigida a los  dirigentes del pueblo de Israel, tal como nos lo confirma el evangelista, pero la soberbia de éstos les impide reconocerlo.

 

            El Pueblo de Israel era el pueblo elegido por Dios, motivo suficiente para que llevara a cabo los mandatos del Señor y para que fueran ejemplo para el resto de las naciones. Pero al igual que la parábola, aquel pueblo no produce. El pueblo de Israel sabedor que era el elegido vivió despreocupado, manifestando un rencor hacia aquellos que no participaban de su fe. Era un pueblo aprisionado por la letra de la ley y las tradiciones antiguas, a las que los sometían los sacerdotes. El Señor viene, entre otras cosas, a cambiar este estado de cosas, por lo que será perseguido por los sacerdotes, fariseos y escribas.  Esta cerrazón en la que viven hace que no comprendan o no quieran comprender aquella parábola.

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post