EL CAMINO DE EMAUS
23 Abril 2012
Hace años vi un documental que me dejo helado. Era sobre las hienas. Parecen sacados de una de esas películas de vampiros. Hasta parece que se rien y todo. En el documental, surge una leona cazando. Se hace con la presa como es natural. Cuando trata de saciar su hambre, con una suculenta comida, surgen un grupo de hienas hambrientas. La leona se pone en plan defensiva. Pero las hienas en superior numero la hacen frente. Para no ser cansino, hieren a la leona, que huye gravemente herida. Las hienas se quedan con el botin. Terminado este, se ponen en marcha en busca de la leona, que saben, o intuyen, de su estado. El caminar de la leona se hace mas lento. Al final se tumba esperando su muerte. Las hienas esperan, no tienen prisa. Saben que caera pronto. Lo que asi fue.
En esta España de hoy, andamos sobrados de muchas cosas, entre ellas el rencor, el odio, la venganza, el revanchismo… justo las mismas cosas que anidaron en el corazón de los hombres, durante la republica, y que dieron paso a consecuencias terribles; que no aparecen en la memoria histórica del señor Zapatero, ni en las denuncias que se intentaron poner ante el ex-juez Garzon. Creo que aun no hemos superado aquella etapa. Los que no perdonan se han dejado oir.
Como resultado del accidente del Rey y a renglón seguido de que pidiera perdón al pueblo español (creo que no era necesario pero es un hecho que le honra), comenzaron a salir los coros de plañideras pidiendo mas: si los viajes que hacn son necesarios, cuanto salen los viajes… hasta solicitar un Referendum, para ver si el pueblo español quiere o no Monarquia. Han aprovechado el momento de debilidad para comenzar una campaña orquestada por la izquierda.
En estos días se ha podido comprobar que aun hay personas que no saben o no quieren saber nada de la palabra pedir perdón ni de perdonar; y a estos últimos, les agrada ahondar en las heridas. Y recuerdo cuando nos hablaban de renconciliacion, cuando ellos son los primeros en no participar en esa palabra, cuando ellos, metiendo los dedos en la herida, evitan que se cierre de una vez por todas. Pues a mi me asesinaron dos familiares por el único motivo de ser cristianos y amar a España.
Como católicos no debemos odiar, ni buscar la venganza. Debemos perdonar. Pero los pueblos que olvidan su Historia, están condenados a repetirla