EL CAMINO DE EMAUS
23 Enero 2014
“ Si fueran sus familiares podría comprender que llorasen…”, oi comentar a uno al final del funeral de la madre de una amiga. Cuando se trata de algo injusto y tengo ocasión de responder, lo hago; asii que le respondí, aunque no le conocía de nada: “ Perdone usted, he oído su comentario y he de decirle que los que lloramos por la marcha de un ser querido ya sea familiar o amigo, lo hacemos por el cariño que profesábamos a esa persona. Lo que me parece ilógico es que usted este aquí”. No me respondió. Tal vez se hubiera organizado una discusión inadecuada e inoportuna, en el momento en el que debía haber paz. Un antiguo camarada que vino de Santander, me cogio del brazo y me sacó de allí: “Vamos Antonio, no merece la pena”.
Era y es para la eternidad una antigua amiga y camarada, que nunca abandonó su camisa azul y que desde que la regalé un rosario de pétalos de rosas, jamas dejó de rezar el rosario. Nuestras lágrimas no eran las de las plañideras que acompañaban a los entierros. Esas eran pagadas y realizaban su teatro de lagrimas y chillidos.
Aquel hombre no entendía las lágrimas, como los que piensan que los hombres no deben de llorar, porque se desvalorizan, pierden su calidad de hombres. “Alguna vez llorarás”. Pensaba y recordaras este día. “Alguna vez llorarás por lo que haces y has hecho a los demás” escribía un santo de nuestro tiempo. “Alguna vez lloraremos por lo pudiendo haber hecho no lo hicimos”. Sigo pensando. Y es verdad, sino tendríamos el corazón como una piedra de duros.
María, lloró teniendo en sus brazos a su Hijo muerto. Y lloraría viendo e trato que recibió su Hijo Jesús a pesar del bien que había hecho, y lloraron aquellas santas mujeres cuando Jesús, escarnecido y camino del Gólgota, pasó delante de ellas. “ No lloréis por mi…”, les dijo. Jesús lloró ante el sepulcro de Lazaro, que llevaba muerto cerca de cuatro días, a pesar de lo íba a resucitar.
Cierto es que después de esta vida hay otra vida, donde ya no habrá mas sufrimiento,. Con la muerte, muere el sufrimiento de quienes han seguido a Jesús, pero comienza el dolor de quienes abandonaron el camino recto, “será el llanto y el crujir de dientes”.
Sabemos que todos aquellos que se nos van, volveremos a verlos; así todo, Dios permite estas lagrimas, porque significan cariño; también las lágrimas significan arrepentimiento, son también el agua endita que cauteriza las heridas producidas en el alma por el pecado.
Quisiera Señor llorar
Por los pecados de la vida pasada.
Quiero llorar por lo que hice
Pero también, por lo que no hice.
Llorar por lo que pudiendo hacer
Por otros, pase de largo
Como el fariseo de la Parábola.
Quisiera llorar porque tu santo
Cuerpo llague con el flagelo,
Porque manos y pies clave
Y tu costado atravesé
Con mis manos
Perdame , si Quiere puedes