EL CAMINO DE EMAUS
25 Septiembre 2013
No es un culebrón de esos que nos axfisian en la TV. Es real. Se que yo no soy nadie para juzgar; que sere el primero en pagar todas mis fracturas espirituales. Dios ha sido muy bondadoso, extremadamente bondadoso conmigo y lo sigue siendo. Mis caídas y recaidas no me dan derecho a juzgar ni a condenar a nadie. Cierto que jamás he condenado a nadie, “ese debe estar en los infiernos” que se acostumbra a decir. No puedo hacerlo y nunca lo haré, pues hasta el mas perverso puede arrepentirse y tras un acto de contriccion perfecta, Dios, en su inmensa bondad abrirle las puertas de la Gloria. ¿Por qué no?.
Pero no es de esto de lo que quiero hablar. Si hay algo que me enerva, que me “repatea”, es el trato injusto, el aprovecharse de otras personas mas débiles, el acoso en el trabajo, en los colegios, los malos a la mujer, vivir de ellas. Podríamos seguir enumerando.
Tengo una vecina, viuda que ronda los noventa y tantos años. Vive sola, con el riesgo que conlleva ella. Ya algún susto nos ha dado. Mas de una vez hemos subido a su casa, con un nudo en la garganta, pensando lo peor.
Todos los días una joven de unos treinta y tantos años va una hora, para la que su hijo, con la bendición de su madre la ha contratado. Esta joven, me contaba que casi todos los días, se queda una hora y media mas, porque le da miedo dejarla sola y aprovecha para hacerla mas limpieza a la casa. Pero solo recibe el sueldo de una hora. Su hijo, que trabaja en otra provincia lejos de esta, sabe que los vecinos, a los que les ha dejado la llave, van a hacer el papel que le tocaria a él o a una mujer contratada las 24 horas.
Me duele ver a esta joven, sentada en el banco del portal, esperando a que den las 15 horas, pues antes no la abre. Esta joven, por las mañanas trabaja en un piso taller y luego vive en casa de su hermana. Es de limpio corazón y hermosa alma. Su mirada irradia bondad. El conocerla te hace levantar los ojos al Cielo y decirle al Señor:
“ Gracias Señor, por poner en mi camino ese espejo donde poder mirarme; por poner bajo mis pies ese camino que me lleve hacia ti; por poner ese angel humano, que me haga mirarte y recordarte”.
Cuantos casos se darán en el mundo como este. Todo los males se pagan, no se si aquí o no pudiendo atravesar la puerta de ese mundo mejor, que decía mi padre, que hay después de cruzar este valle de lagrimas que rezamos en la Salve. Mundo mejor que Jesus nos gano a precio de sangre y humillaciones.
Abre los ojos, pues quizás cerca de ti tengas ese angel que Dios te ha puesto a tu lado, para abrir los ojos de tu alma. No lo dudes