EL CAMINO DE EMAUS
29 Enero 2013
Recuerdo que en mis últimos años de catequesis, hablábamos de la falta de vocaciones sacerdotales y de que un mismo sacerdote tuviera que desplazarse a tres o cuatro parroquias, sin embargo la falta de vocaciones no afectaba a la de Catequistas, siempre aparecían caras nuevas de jóvenes de ambos sexos, entusiastas del Señor. Un año, hicimos la concentración anual en la isla de la gomera, para lo cual, los organizadores fletaron 4 barcos que iban repletos de Catequistas de la diócesis de Tenerife: Tenerife, La Palma, el Hierro junto con los de la Gomera, mas de tres mil catequistas, bajo la dirección de D Felipe Fernandez, que Dios lo haya premiado.
Sin embargo, el crecimiento de Catequistas se enfrentaba al descenso de niños y niñas. No era porque los padres no los quisieran llevar al Sacramento, sino al aborto y al control de natalidad, “las pastillitas”. O a lo que decidieron llamar “paternidad responsable” (no tener hijos, porque el futuro no estaba claro), yo diría : no tener hijos porque teniéndoles que cuidar se acabarían las noches de fiesta… dicho en plan brusco.
Asi todo los obreros son pocos, porque la Catequesis no se limita solo a la preparación para la Primera comunión, también a la Confirmacion, Formacion de adolescentes y padres, Grupos Jóvenes etc. “La mies es mucha” dice el Señor. Nos puede hacer pensar que sobran Catequistas, pero son muchos los adolescentes y mayores que los precisan. Son muchos los lugares donde no ha llegado la Palabra de Dios y muchos los sitios donde se precisa una reevangelización, en la misma nación nuestra, donde se ha producido una relajación espiritual. Donde las sectas les ofrecen una vida relajada mejor que la de la Iglesia, ya que con ellos no es preciso rezar, ni confesarse, ni comulgar, que es un invento de la Iglesia para tenerlos atados a ella. Esta demostrado que las sectas ejercen sobre las personas un poder destructivo que llevan al individuo en muchas ocasiones a crisis de identidad, graves depresiones y perdida de libertad. Quienes han logrado salir de ellas, han contado sus experiencias y han precisado de psicólogos y psiquiatras para poder recuperar su verdadera identidad.
Gracias a Dios, las catequesis de padres han dado resultados optimos, ya que hay padres que habían abandonado la practica religiosa desde su primera comunión y la han recuperado hasta volver a la practica, colaborar como Catequistas, formar parte de reuniones de padres a la luz de la Parroquia incluso como colaboradores en aquello que la Parroquia los necesite.
¿Por qué no te ANIMAS a dar el paso y te acercas a la Parroquia?. Y pongas al servicio de la comunidad aquel carisma del que dispongas. Todos tenemos un carisma que Dios nos da a cada bautizado: idiomas, cocina, música, trabajos manuales, enseñanza… y muchos mas. Animate y veras que bonito es trabajar para Dios en otros que te necesitan y te esperan.