EL CAMINO DE EMAUS
17 Abril 2012
Como nos gusta hablar con ligereza a los humanos. Y lo hacemos sin pestañear. Sin importarnos el daño que pueda causar en otro o en otros. Además, cuando hablamos con ligereza, solemos hacerlo con la mejor de las sonrisas.
Me parece la bien la redención de penas por trabajo, siempre que el delincuente no haya cometido ningún delito contra las personas, que relatamos aquí. Ya que los delitos de violación, asesinato, agresión, acoso…, deberían cumplirse en su integridad, aunque muestren arrepentimiento. No se trata ni de odio ni de nada parecido. Es muy fácil engañar, poniendo cara de “sepulcro blanqueado” y mete un gol a la Parroquia.
Creo y debería cambiarse el Codigo y las penas. Sin miedo a deteriorar la democracia, pues caer en esa tentación, es poner en riesgo a posibles victimas. Pues el perfil de estos delincuentes es frio y que les importa muy poco ser detenidos, saben que saldrán antes de la cuenta. El señor Gallardon, ya aviso acerca la renovación de la ley del menor, y las penas contra violadores y asesinos de genero.
no pretendo hacer una critica contra el nuevo abad de Santo Domingo de Silos. Pero que se ha equivocado, si se puede decir. No entiendo como un hombre tan culto, tan alto en santidad, trate de mezclar misericordia con justicia. “ hay que anteponer la misericordia al rigor de la Justicia”.
Me parece bien no olvidar la virtud de la misericordia, como ninguna de las otras. Cada una tiene su función y cada una lucha contra el pecado capital CORRESPONDIENTE. Podemos sentir pena por el asesino, por el hecho de haber perdido su conexión con Dios. Pero Misericordia en la que se le rebaje la condena o se le ponga en la calle, eso no. Eso es un error. Precisamente, no se deja de ser católico, ni rompes con la Iglesia si expresas el deseo de aumentar la pena o eres partidario de la cadena perpetua. El mejor ejemplo, lo encontramos en Monseñor Munilla que ha pedido a todos rezar por los verdugos. Eso es misericordia.