EL CAMINO DE EMAUS
14 Octubre 2013
Estaba recordando, no se porque, de esas cosas que repentinamente se asoman “a la cabeza”, la película “Espartaco”, ese esclavo convertido en gladiador, que se rebela contra quienes se erigían en dueños de las personas y obligaban a combatir como divertimiento de los poderosos romanos o del pueblo ávido de sangre. Espartaco se rebela y con un ejercito de luchadores hace frente a las poderosas legiones romanas. Lo que cuesta y ha costado la LIBERTAD a lo largo de la Historia: sangre, sudor y lágrimas. La libertad humana se recobra a base de lucha y violencia contra el opresor. España tubo que luchar contra los ejércitos musulmanes, romanos, franceses y finalmente contra quienes buscaban convertirla en un satélite de la Rusia comunista. Recobrar la libertad no es fácil, pero tampoco es imposible. Todo en esta vida es lucha.
Pero la Libertad no solo es aplicable al punto de vista humano; que cada uno la pinta de un color distinto, cada uno la quiere aplicar desde su filosofía ya se liberal, ya sea marxista, que nos lleva a enfrentamientos. Son una libertad que no es libertad sino atadura, porque solo sirve a los intereses de unos y por tanto no sirve al bien común; siempre habrá unos que se sientan esclavos de la libertad implantada por otros.
Dios nos ha hecho libres, una libertad de la que disponían nuestros primeros padres, mas que padres, se convirtieron en padrastros, porque en uso de la libertad eligieron la desobediencia, condenando a la humanidad a luchar por lograr esa libertad que tendremos en la vida eterna, como rezamos en el Credo, una libertad lejos de las filosofías humanas, lejos de los colores políticos.
En el evangelio de San Juan, los judíos reprenden al Señor cuando les dice “la verdad os hara libres”. Se sienten ofendidos porque ya se sentían. “Somos linaje de Abraham, y de nadie jamás hemos sido esclavos”, le dicen. Pero Jesús no se refería a esa esclavitud, ni de la esclavitud por estar invadidos por Roma a la que incluso debían pagar tributo. El Señor hace referencia a otra libertad, a la verdadera libertad que esta en Dios y junto a Dios.
“ En verdad, en verdad os digo que todo el que obra el pecado es esclavo en el pecado; el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo queda para siempre. Si pues, el Hijo os diere libertad, sereis realmente libres”.
Pero esta libertad la conseguiremos no aquí, sino en la otra Vida, preparada por el Señor a precio de cruelísima pasión. Para ello debemos romper aquí en la tierra las cadenas del pecado. Por esto, también esta Libertad es a precio de lucha diaria. La vida es lucha constante, contra un enemigo peor y mas poderoso, que lograremos derrotar por medio de los sacramentos y la oración de forma lo mas constante posible. La libertad terrena es pasajera, lo que no quiere decir que no la busquemos, para nosotros y los demás; pero de manera primordial debemos buscar esa otra que nos va a llevar a esa otra que nos hara estar con Dios.