EL CAMINO DE EMAUS
12 Julio 2012
“Saliendo de allí, llegó a la región de Judea, al otro lado del Jordán; y otra vez se congregó ante él la multitud, y como era su costumbre, de nuevo les enseñaba.” (MC 10, 1).
Jesús deja Cafarnaún, al norte del mar de Galilea, y se dirige hacia Judea, atravesando Samaría, y se instala en los límites de Judea, a donde se acerca la multitud para verle y escucharle. Jesús les enseñaba. Durante esa travesía hasta Judea es de pensar que el Señor, aunque nada nos dice el evangelista, lo haría enseñando tanto a los discípulos como a las gentes.
“Ser acercaron entonces unos fariseos que le preguntaban, si es lícito al marido repudiar a su mujer” (MC 10, 2)
Comienza el capítulo con nuevas insidias de los fariseos hacia Jesús. Las acciones provocativas no han cesado como tampoco han cesado los intentos de crear una distancia entre los discípulos y el Señor, Jesús. La malicia de los fariseos se agrava pues ellos sabían que los discípulos del Señor conocían la ley mosaica, y con ello lograrían que recelaran de él. Veremos que esta pregunta impacta en los discípulos, pero la prudencia de éstos, hace que se lo pregunten una vez que no había nadie delante.
Debido a la situación social de entonces, Moisés se vió obligado a proclamar la ley de repudio, con ella “protege contra los abusos la dignidad de la mujer, consiguiendo el avance social de un documento que la tutelaba ( el libelo de repudio).Era este un escrito por el cual el marido declaraba el rechazo de la mujer, y por tanto, su libertad.”
El Señor va a restablecer la dignidad del matrimonio establecida por Dios al principio de la creación. Jesús no modifica la Ley de Dios, va a elevarla a la categoría de sacramento, con lo cual establece los dicho por Dios. “Por lo tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (MC 10, 9) Estas palabras resuenan desde entonces en las celebraciones cristianas, y que es el espíritu del sacramento del matrimonio.
El Sacramento
El matrimonio es un contrato por el cual la mujer y el hombre , mutuamente y de un modo legitimo se dan derecho para todos los actos necesarios tendentes a formas y educación de los hijos habidos en él, obligándose a vivir unidos en familia. Este sacramento es instituido por Jesucristo y desde entonces queda definido como "sacramento de la Nueva Ley que da la gracia para santificar la unión legítima del varón y la mujer para obtener y educar hijos santamente "
La materia son las palabras o signos equivalentes de los contrayentes.
La forma, consiste en la mutua aceptación de los contrayentes expresada de palabra o por signos.
Los ministros, son los mismos contrayentes.
Dios ha establecido que el matrimonio sea uno; es decir, unido el hombre y la mujer, como si fueran una sola carne, por tanto Dios prohibe aquellos actos que van en contra de este sacramento, tales como la Poligamia ( matrimonio de un hombre con varias mujeres o varios hombres), la Poliandria ( matrimonio de una mujer con varios hombres ), la Poliginia ( un hombre con varias mujeres).
El matrimonio verdadero es indisoluble, es decir, solamente la muerte puede romper este vinculo o el fallo dictado por tribunal eclesiástico que denominamos nulidad matrimonial. Esta permitida la separación, pero impide un nuevo matrimonio. El matrimonio o la celebración de la realidad del amor humano, vivido bajo la acción del Espíritu Santo, es un sacramento instituido por Jesucristo, que es Dios hecho Hombre, para dignificar la unión entre el hombre y la mujer. Por lo tanto, hablar de matrimonio es hablar de dos elementos esenciales: por un lado la gracia y por otro, la castidad.
Hablar de matrimonio es hablar de la castidad. Esta virtud que Dios mira con especial cariño y María, nuestra Madre, quien es llamada Reina de las Almas Vírgenes.
En su exhortación apostólica dedicada por el Papa a los laicos, nos dice :
" el matrimonio y la familia constituyen el primer campo para el compromiso social de los fieles laicos... la familia es la célula fundamental de la sociedad, cuna de la vida y del amor en la que el hombre nace y crece...Jesús se ha preocupado de restituir al matrimonio su entera dignidad...San Pablo ha mostrado la profunda relación del matrimonio con el misterio de Cristo y de la Iglesia".
La castidad
Definimos la castidad como la virtud que regula el apetito o el uso de la sexualidad dentro de las normas de la recta razón. Debemos de recordar que somos Templos del Espíritu Santo, y que por tanto hemos de mantener nuestros cuerpos de esta forma, como templos donde pueda morar permanentemente el Espíritu Santo, ya que por el bautismo, nuestro Cuerpo, ha sido elevado a tan alta dignidad. Esta virtud de la castidad tiene un doble papel esencial, pues no solo nos hace gratos a los ojos de Dios, lo que de hecho es de suma importancia, sino que además nos perfecciona en lo referente a la vida social.
Entre muchos, vamos a sacar un hecho que demuestra la importancia que tiene para Dios la virtud de la castidad. Al tiempo que Dios crea el alma podría perfectamente crear el cuerpo de las personas, como ya lo hiciera con Adán y Eva. Pero no, el ha preferido que sean el hombre y la mujer quienes colaboren con El en la formación de los nuevos seres humanos, a la vez que, hombre y mujer, se expresan mutuo amor; que es bendecido directamente por el mismo Dios por mediación del sacramento del matrimonio.
El hombre y la mujer cobran así un trascendental papel, y es el de colaborar con Dios en el plan de Dios para la transmisión de la vida humana; por esta razón, la función generativa ha de estar sometida a un especial cuidado que la regule, de lo contrario no nos diferenciaríamos de los animales; este orden regulador se llama castidad, que es el encargado de evitar que se viole el orden natural puesto por Dios.
La materia de este tema es el acto o placer sexual, en forma que solo se ejerciten dentro del sacramento del matrimonio y en orden a la procreación. Pero el plan de Dios se ve constantemente amenazado por el egoísmo humano, al actuar anómalamente, desde el momento que se dejan guiar por las malas inclinaciones. Hoy se puede afirmar que ni la misma sociedad, ni tampoco muchas familias están ayudando positivamente a la juventud en este tema; y ni mucho menos, crean el clima que pueda ayudar a los jóvenes de hoy. Todo lo contrario: ambientes de tolerancia, de despreocupación y hasta una conciencia plenamente liberal contribuyen al naufragio de un sector amplio de la juventud, hasta el punto que todo lo que dentro de la pura razón es antinatural se considera permisivo y hasta es considerado como una prueba para alcanzar el galardón de hombre en el joven, y de mujer realizada en la chica.
Por otro lado : espectáculos, televisión, revistas, chistes, comentarios ... termina de relajar el ambiente y así, lo que siempre debió permanecer unido : sexo y amor, hoy no solo es separado, sino que se favorece y fomenta la mera atracción erótica, donde el amor queda desplazado por un vacío de placer, convirtiendo el amor y el sexo, que el sacramento dignifica, en un mero producto de mercado, y lo que es peor, en un objeto de deseo y de placer. Lo espiritual ya no tiene cabida, derribándose hacia el terreno material, donde al encontrarse lejos de Dios, pierde todo el sentido trascendental, quedando vacío de todo contenido.
El sexo desde el punto de vista material es un amor prefabricado e inconsistente
Al dar un sentido plenamente material a la relación sexo - amor, consiguen que esa verdadera relación de verdadero amor humano, bendecido por el mismo Dios, quede transformado en una simple atracción egoísta e instintiva, haciendo que sea amor desaparezca plenamente; causa de tantas rupturas, tras las cuales no quedará ni el más mínimo rescoldo de una amistad que pudo haber existido en algún momento, pero que realmente estaba disfrazada.
Si realmente somos consecuentes con nuestra fe, y por tanto Dios Padre es quien ocupa el lugar primordial de nuestra vida, hemos de seguir todo lo que El nos dice a cada momento, día a día, en el Evangelio y Su Palabra que es la doctrina que la Iglesia nos enseña, y que es la que debemos escuchar los bautizados sin vacilación alguna. Referente a este tema , la Iglesia nos enseña que siempre son grave pecado lo deleites sexuales queridos fuera del matrimonio y aquellos otros que denominamos extramatrimoniales. Actos graves cuando existe suficiente advertencia y consentimiento.
La vida sexual es una realidad querida por Dios
Pese a lo dicho, hay que recalcar que la vida sexual es una realidad querida por Dios, porque la diferencia de sexos ha sido establecida por El mismo. Pero también Dios establece que el matrimonio es la única forma natural querida por Él, en la que puede actuar la vida sexual humana.
Nos dice el catecismo de la doctrina cristiana que el matrimonio es el sacramento de la nueva Ley, que da la gracia para santificar la unión legítima del hombre y de la mujer para obtener y educar hijos santamente. También decimos que es un contrato por el cual el hombre y la mujer mutuamente y de un modo legítimo se dan derecho para los actos necesarios, para formar y educar a los hijos, obligándose a vivir unidos en familia.
El matrimonio existe desde el principio de la humanidad. Dios creó al hombre a imagen suya, a imagen de Dios los creo, y los creo macho y hembra. Y los bendijo, diciéndoles : procread y multiplicaos y llenad la tierra. Establece la diferencia de sexos, a la vez que los destina el uno para el otro. Nunca establece que uno domine al otro, sino que el uno y la otra sean una misma carne; es decir, por el sacramento del matrimonio el hombre y la mujer ya no son dos, sino una unidad, y como tales han de vivir para lo bueno y para lo malo, para la alegría y para la tristeza..., y así lo que Dios ha unido, nada ni nadie lo separe, solamente este vínculo desaparece por la muerte.