EL CAMINO DE EMAUS
7 Mayo 2010
“ 26 En el sexto mes fue enviado el Ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón de nombre José de la casa de David, y el nombre de la virgen era María” ( Lc 1, 26 .27)
Geográficamente la Tierra de Israel, o Palestina llamada por los romanos a raíz de la revuelta judía del año 135; ocupa en la zona norte los montes del antilíbano, situados en Galilea en donde se encuentran las ciudades Bíblicas que iremos encontrando a lo largos de los evangelios como: Nazaret, Cana, Gerasa, Betsaida, Corazain, Nain, el Monte de las Bienaventuranzas, el Monte Tabor, el Mar de Galilea o Lago de Tiberiades. En la zona Central: Perea y Samaria se paradas por el río Jordán ( con una gran costa al mediterráneo), donde destacamos las ciudades de Gerasa, Maqueronte y Filadelfia ( hoy Amman) en Perea y Samaria, Cesarea y el Monte Carmelo en Samaria; al sur encontramos Judea con el Mar Muerto y el Mar Mediterráneo a ambos lados y donde podemos destacar ciudades Bíblicas como: Belén, Jerusalén, Emaus, Betania, Efraín que encontramos en el Nuevo testamento y en el Antiguo a: Jericó, Laquis, Accaron, Ascalon, Y en la historia actual del Israel de hoy: Rama, Betel, Hebrón Gaza.
Según los estudios bíblicos se calcula una población de cerca de un millón de personas las que poblaban esta región y otros tantos se calculas los que por la diáspora vivían fuera de Israel
En cuanto al clima, encontramos dos estaciones una cálida y seca y un invierno frío y muy lluvioso que va desde finales de octubre a finales del mes de abril; en le periodo cálido y seco se dejan sentir los vientos provenientes del desierto llamados Khamsin.
La zona más fértil es la de la transjordania y la referente a las montañas de Galilea debido a que aquí las lluvias son más abundantes.
La situación política era de un total sentimiento antirromano no solo por el hecho de la ocupación, sino porque roma no permitió en ningún momento que el pueblo judío olvidara el hecho de la ocupación; de esta forma al sumo sacerdote se le quitará casi en su totalidad el poder civil, dejándolo únicamente el poder religioso; los romanos no respetaban los usos y costumbres de los judíos, lo cual consideraban una afrenta al sentir y a la fe religiosa del pueblo; se rendía culto al emperador como si de un dios se tratara, lo cual lo entraba en los esquemas de la fe judía, considerando idolátrico el culto dado al emperador de roma. Todo esto unido a varios pasos en falso dados por Herodes, a favor de las tendencias de roma fueron haciendo crecer el resentimiento de los judíos hacia su invasor.
Un varón de nombre José de la casa de David. Escribe San Lucas. El comienzo del Evangelio de San Mateo es una descripción de la genealogía de Jesucristo, donde podemos ver claramente la afirmación de San Lucas cuando se refiere s José como perteneciente a la casa de David en línea directa. No hace mención a la estirpe a la que pertenecía la Virgen maría, si bien los estudios bíblicos nos enseñan que existía costumbre en matrimonios de la misma estirpe, por ello se destaca que la Virgen María, Madre de Jesús y Madre igualmente nuestra, pertenecía a la casa de David.
El rey David reinó de los años 1010 a 970 a de C.; tiene su origen en el pequeño pueblo de Belén. Era pastor , entrando como escudero del entonces rey Saúl, elegido por el profeta Samuel. Pronto un sentimiento de rivalidad irá creciendo en el rey Saúl, al ver la popularidad del joven David y sobre todo tras derrotar al mejor guerrero filisteo: Goliat.
Se ve obligado a huir ante la amenaza de muerte que pesaba sobre él por parte del rey Saúl y se ve acogido por el rey filisteo.
A la muerte de Saúl, David accede al reinado, siendo su primera acción la de la conquista de Jerusalén, quedando establecida como reino. Pero la consagración de Jerusalén como capital no será hasta la entrada del Arca de la Alianza.
Con anterioridad logra que los reinos del sur conformado por Judá y el reino del norte, conformado por Israel, se vean unificados; unidad que posteriormente a David se llegará a fracturar bajo el reinado de Roboán, incapaz de mantener la unidad lograda por el Rey David no sin la ayuda de los filisteos.
Se le atribuyen muchos de los salmos. Será sucedido por Salomón con quien Israel alcanzará el máximo esplendor. El Libro de Samuel y el rimero de los Reyes nos hablan de la vida de David. En el segundo libro de Samuel podemos leer la promesa del Señor a David: “Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mi. Tu trono estará firme hasta la eternidad”- ( 2 Sam. 7, 16) y en San Lucas podemos leer las palabras del Arcángel en el momento de la Anunciación: “ Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás” (Lc. 1, 32-33). La pertenencia a la casa de David queda demostrada con esta afirmación del Arcángel.
Y el nombre de la virgen era María. La Virgen María pertenecía a la Tribu de Judá, de la estirpe del Rey David. Era hija de Joaquín y de Ana. Su nombre significa : Señora. Vivía en Nazareth un pueblo muy pequeño, hasta tal punto que los estudiosos bíblicos nos comentan que el historiador Flavio Josefo no hace mención a esta población entre las cerca de 45 ciudades de Galilea, como tampoco el Talmud. En el Evangelio de Juan podemos leer algo tan despectivo como aquellas palabras de Natanael al que será después el Apóstol Felipe: “ ¿Puede salir algo bueno de Nazaret? ” ( Jn. 1, 46).
El pueblecito de Nazaret pertenecía a la región de Galilea, a un lado del monte Tabor, o Monte de la Transfiguración.
“ 28 Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. 29 Ella se turbó al oir estas palabras, y consideraba que significaría esta salutación. 30 Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: 31 concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. 32 Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin”. ( Lc 1, 28-33).
A diferencia de Zacarías, el Ángel del Señor se presenta con un regio saludo ante la Virgen María. Con estas mismas palabras saludamos a nuestra Madre del Cielo cuando entonamos esta oración dedicada a Ella desde el corazón de hijos. Esta oración, el Avemaría, es una oración compuesta por el saludo del Ángel y el saludo de su prima Isabel, que le hace cuando María acude a visitarla y es la oración que recitaban los primeros cristianos:
“ Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo”
“ Bendita tu entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”
Más tarde, hacia el siglo V, se añade el nombre de María:
“ Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”
Y en el Siglo VII se añadirá el nombre de Jesús:
“ Bendita tu entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.
Finalmente, en el siglo XVI, año 1568, se fijará la segunda parte de esta hermosa oración por el Papa San Pío V:
“Santa María, Madre de Dios; ruega por nosotros pecadores; ahora y en la hora de nuestra muerte Amén”.
Es el Arcángel San Gabriel, o fortaleza de Dios, quien se encarga de esta nueva embajada; la más importante de la Historia de la humanidad, ya que se anuncia el nacimiento del Mesías prometido, el Salvador. Si antes los embajadores eran hombres importantes de la fe: como Elías, Eliseo, Moisés... ahora lo será uno de los espíritus que rodena el Trono de Dios pues como nos enseña la Iglesia: “ así convenía que la que era más que el Ángel, por su original pureza, fuera visitada por un Ángel de Dios”.
¡ Dios te salve! ¡Alégrate!, le dice el ángel del Señor, con unas palabras que nos llevan a imaginar una inmensa alegría y un intenso gozo de quien transmite el saludo.
El Señor es contigo. Cuando un alma está en gracia; es decir, libre de pecado mortal, se le puede decir, con toda verdad, que: El Señor está contigo; por tanto, con mayor razón y con mayor peso pueden afirmarse estas palabras de María de quien podemos decir, junto con la Iglesia: “Después de la belleza y hermosura de Dios, ni el mismo Cielo había visto algo semejante a aquella Virgen escondida en su retiro de Nazaret. Y el mundo no la conocía. Y es que para conocerla había que mirarla con ojos de ángel, no con ojos de tierra”.
Llena de gracia. El Ángel del Señor no la llama por su nombre: María, a pesar de la dulzura que en María con lleva este nombre.“En el lenguaje de la Biblia «gracia» significa un don especial que, según el Nuevo Testamento, tiene la propia fuente en la vida trinitaria de Dios mismo, de Dios que es amor ... Si el saludo y el nombre «llena de gracia» significan todo esto, en el contexto del anuncio del ángel se refieren ante todo a la elección de María como Madre del Hijo de Dios. Pero, al mismo tiempo, la plenitud de gracia indica la dádiva sobrenatural, de la que se beneficia María porque ha sido elegida y destinada a ser Madre de Cristo. Si esta elección es fundamental para el cumplimiento de los designios salvíficos de Dios respecto a la humanidad, si la elección eterna en Cristo y la destinación a la dignidad de hijos adoptivos se refieren a todos los hombres, la elección de María es del todo excepcional y única. De aquí, la singularidad y unicidad de su lugar en el misterio de Cristo” Son palabras del Papa Juan Pablo II en la Encíclica Madre del Redentor.
La obra de Dios es perfecta, pero María es la obra culminante por excelencia de, es la obra magistral dela perfectísima obra creadora de Dios.
¿Porqué el Ángel no le da además su nombre? A este respecto la Iglesia nos enseña que al saludarla el Ángel de esta manera tan singular Dios quiere dejar constancia para toda la eternidad quien es María y la infinita importancia que tiene para Dios. Se puede decir que a través de este saludo, el mismo Dios tributa un homenaje eterno a la que va a ser Madre de su Hijo y a la que va a ser Madre de toda la humanidad. Pero además, con estas palabras el Ángel quiere significar un hecho importante: que María jamás estuvo contaminada por el pecado ni por la más leve falta. La Virgen María recibió desde el mismo instante de su concepción, tal como nos lo enseña y lo predica la Iglesia, la plenitud de la gracia: Llena de gracia. Al contrario, los ángeles y los santos por partes y no en plenitud como María.
Entendemos por gracia el don sobrenatural que Dios nos concede para alcanzar la vida Eterna; por medio de la gracia santificante nos hacemos hijos de Dios y herederos del Cielo. Esta gracia que Dios nos da a través de los sacramentos: Eucaristía, Penitencia, por la oración... podemos aumentarla, pero también podemos perderla si tenemos la desgracia de caer en pecado mortal, recuperándola nuevamente a través de la Confesión que perdona el pecado y restaura la gracia perdida y la amistad con Dios.