Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

Publicidad

JESUS CAMMINA SOBRE LAS AGUAS

Y enseguida hizo subir a los discípulos a la barca, y que se adelantaran a la otra orilla” (MC. 6, 45). El motivo lo leemos en el Evangelio con mas detalles: ”Aquellos hombres, viendo el milagro que Jesús había hecho, decían: Este es verdaderamente el Profeta que viene al mundo. Jesús conociendo que iban a venir para llevárselo y hacerlo rey, se retiró de nuevo al monte él sólo” (MC. 6, 14-15)

 

            Desde el comienzo de la vida pública de Jesús, corren como un reguero de pólvora  las noticias por toda Palestina: un hombre que cura enfermos, que sana a los muertos, que libera de la opresión a los endemoniados, que da primacía al hombre sobre las cosas, que habla del amor, del bueno, con mayúsculas, que habla con autoridad. Sus palabras exalan cariño y ternura. No rechaza ni a publicanos ni a pecadores. Es capaz de aglutinar a las gentes bajo una misma bandera: la fe en Dios. Algunos al oír todo esto van a verle, le siguen; casi ni le permiten descansar, ni comer. Él no les rechaza, los acoge en su regazo. ¡Que impresionante, quienes lo vieron y vivieron de cerca!. Para nosotros, hemos de acudir a Palestina en alas de la fe, y volar hasta allí para vivir cada segundo de aquella época, infiltrarnos en los Evangelios e imaginar que somos uno de aquellos: el paralítico, el leproso, el ciego, el publicano y hasta el escriba o el fariseo, que lo gozaron de cerca y que sintieron el tacto suave de sus manos.

 

            Pero lo ven como a un Profeta nada más; otros como al liberador de Palestina contra Roma; algunos otros dicen que es Juan el Bautista, que ha resucitado. Y quieren proclamarlo rey, siendo ya Rey. Incluso ¡los discípulos!, también estaban ellos dispuestos a unirse al gentío, por eso los envía por delante.

 

            Jesús se retira a orar, a solas con el Padre. Una vez más, el Señor saca la enseñanza de la importancia de la oración. En las tristezas y en las alegrías, en las escaladas espirituales y en las caídas, en los peligros, en los éxitos y en los fracasos, junto al Señor, a solas con Él, en diálogo de amor. Dejar que Él deje caer sobre nuestras miserias ese bálsamo de amor que todo lo cura, lo cicatriza y lo sana para siempre. Dejar que Él celebre y disfrute de nuestras alegrías y de los éxitos, pues es parte esencial y decisiva de ellos.

 

           Y viéndoles remar con gran fatiga, pues el viento les era contrario, hacia la cuarta vigilia de la noche viene a ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, cuando lo vieron caminando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron. Todos, en efecto, le vieron y se asustaron. Él habló enseguida con ellos, y les dijo: Tened confianza, soy yo, no temáis. Y subió con ellos a la barca y cesó el viento. Entonces se quedaron mucho más asombrados, pues no habían entendido lo de los panes, porque su corazón estaba embotado” (MC 6, 48-52).

 

            La noche romana se divide en cuatro partes o vigilias: atardecer, media noche, canto del gallo y la aurora.

 

            Con este hecho el Señor nos enseña que en todo momento está cerca de nosotros para acudir al quite en los momentos de peligro, para sacarnos adelante, no sin antes dejarnos luchar para que se fortalezca nuestra esperanza. El Señor jamás nos abandona, aunque nuestra falta de fe, nuestros juicios humanos nos hagan pensar de otra manera.

 

            El evangelista termina este pasaje señalando la situación en la que se encontraban los Apóstoles. A pesar de todos los hechos que habían visto “su corazón estaba embotado” y no acertaban a entender.

 

            San Marcos finaliza este capítulo narrando las curaciones realizadas en la región: “Y donde quiera que entrara, en pueblos o en ciudades, o en aldeas, colocaban a enfermos en las plazas, y le suplicaban que les dejara tocar al menos el borde de su manto, y todos los que le tocaban quedaban sanos” (MC 6, 56)

 

 

 

 

 

 

 

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post