EL CAMINO DE EMAUS
23 Diciembre 2012
El Evangelio de hoy, de San Juan, nos trae el mandato que hace el Señor a los Discípulos, y en ellos a nosotros que hemos recibido el don de la Fe. “Hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Desde entonces, la Buena Nueva ha sido anunciada a todos los pueblos.
Hoy se habla de falta de vocaciones; que un mismo sacerdote ha de atender varias Parroquias, algunas muy distantes de otras. Pero es impresionante como miles de jóvenes, chicos y chicas se desprenden de su tiempo de descanso, sábados y domingos, y se entregan a labores de apostolado en las Parroquias; jóvenes sanos, con ideales y escala de valores bien definidos y como también adultos realizan la misma Misión, en respuesta a la llamada del Señor. Dan gratis lo que gratis han recibido. Y es que algunas personas no se creían que el Catequista que no cobra; incluso un filipino, en una visita a un Hospital, en Navidad, quiso darnos dólares para repartirlos.
La Catequesis no es un trabajo de oficina ni tampoco una clase de Colegio o de Religión. Según el Catecismo de la Iglesia Católica la Catequesis es “la profundización en el mensaje evangélico para educar en la Fe”. Se inicia en el hogar con los padres y se continúa en la Parroquia, que es aquí donde surge la figura de Catequista, que educa en la fe a los catequizandos, continuando la labor iniciada por los padres. El Catequista toma el Mandato del Señor: “Y predicad el Evangelio”. Miles de jóvenes y adultos, a lo largo del Mundo, ponen en marcha el compromiso contraído en la Confirmación el ser soldados y apóstoles de Cristo, defender la Fe y extenderla con entusiasmo y entrega. “El que enseñe mis Mandamientos y los cumpla será tenido por grande en el Reino de los Cielos”. El catequista aceptando la llamada del Señor, se entrega con amor a su servicio dando lo mejor de él y de su juventud.
El Evangelio de hoy nos llena de alegría por las palabras del Señor, pues además de llamarnos a trabajar con Él y por Él nos dice: “Y yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos”. Jesús se queda en el Sagrario con nosotros y además cuando él hablamos él está junto a nosotros. Y nos ha dejado a su Madre, la Reina de los apóstoles, como la decimos al finalizar el rezo del Santo Rosario.
¡Anímate! No te quedes sentado. Pon en marcha tu bautismo, mete en tu mochila Fe, amor a Dios, amor a María, oración y Sacramentos y ponte en camino, te espera una labor maravillosa, llena de satisfacciones que es la Catequesis. Id y predicad el Evangelio nos dice, déjate guiar por el Señor.