EL CAMINO DE EMAUS
9 Mayo 2011
No puedo dejar de dar las gracias a la Cruz Roja por la profesionalidad y cariño con que me trataron en las tres ocasiones en que necesite de sus servicios, la ultima el pasado dia dos de mayo. De la misma forma lo hago extensivo a los funcionarios del INEM de la calle General Mola, quienes se llevaron un susto de muerte al verme caer.
Estamos en buenas manos, lo digo por los que se quejan. Hay de todo en la viña del Señor y este que escribe puede testificar la profesionalidad y el cariño de estas personas que dedican su vida a cuidar y atendernos, y lo hacen como autenticos angeles custodios. Muchas vidas han salvado y muchos somos los que viviremos dando las gracias cada nuevo dia que surge a nuestro paso. Rapidez, profesionalidad y cariño.
Por mi parte agradecimiento eterno. Por eso no me cansare de darles las gracias hasta el ultimo dia de mi vida. Tampoco me cansare de repetir la profesionalidad y exquisita preparación de los hombres y mujeres que componen la Cruz Roja.
La persona humana siempre tiene tendencia a protestar, muchas veces sin fundamento, como es el caso de quienes protestan contra estos profesionales. Cuantas veces luchan, desesperadamente, contra hileras de coches que dificultan su paso, sabedores de que de su pronta actuación depende la vida del enfermo que les necesita. Su principal enemigo las calles que no han sido preparadas para evitar aglomeraciones de vehículos que les permita un paso mas rápido, como es el caso de Santa Cruz de Tenerife y aun asi llegan en tiempo record para salvar vidas.
Gracias Cruz Roja, gracias a los profesionales que teneis en vuestras filas, gracias por el cariño que derrocháis cada dia en cada actuación, teneis un corazón que muchas veces falta al que os crtitica sin razón y sin fundamento. Todo reconocimiento hacia vosotros es poco. Pero asi somos los humanos, siempre prestos a la critica destructiva.
No hay hombre alguno que merezca más este honor, pues fue usted, hace cuarenta años, quien puso en marcha la organización internacional para el socorro de los heridos en el campo de batalla. Sin usted, la Cruz Roja, el supremo logro humanitario del siglo XIX probablemente nunca se hubiera obtenido
Son palabras dirigidas al fundador de la Cruz Roja Henri Dunant por la concesión del Premio Nobel de la Paz. Sírvanme estas humildes palabras para homenajear desde mi pagina la labor que desde entonces hasta nuestros días vienen desarrollando. Pido a Dios les colme de bendiciones, que ya lo hara cada dia, a cada uno de sus componentes desde su fundación. Ustedes son el ejemplo de cumplimiento del amor al prójimo del que nos habla el mismo Señor. ¡GRACIAS!. EN MI SIEMPRE ENCONTRARAN UNA MANO AMIGA. ¡GRACIAS!