EL CAMINO DE EMAUS
12 Abril 2010
El error, el fallo, es parte inevitable de la condición humana. Hagamos lo que hagamos habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras. No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando”
No hay ningún pecadEo que sea o se llame equivocarse. La equivocación es parte del ser humano, como humano que es. Si no nos equivocáramos seriamos perfectos. Perfecto solo es Dios y nosotros alcanzaremos la perfección en cuanto pasemos a ser ciudadanos del cielo. Entonces seremos perfectos en el amor, en la caridad… Perdón por la palabra ciudadano, parece un término s progresista, y es que se han apoderado, las izquierdas, de palabras clave del diccionario: ciudadano, solidaridad, compañero, paz… y algunas veces, al menos a mí, me da un poco “repelús” pronunciarlas. Me da la sensación de haber pasado al otro lado. Pero he de corregir este defecto, es una equivocación mía pensar así. Lo digo sin desprecio a las gentes de izquierda; respeto a la persona pero no así a la ideología que tanto daño ha hecho y sigue haciendo
Podemos equivocarnos cuando no prestamos toda la atención debida a aquello que estamos haciendo, pero que no está en nuestra intención hacer las cosas mal, pues son fruto de elementos exteriores. Podemos equivocarnos cuando realizamos un trabajo en el que nos falta experiencia por no estar preparados para desarrollarlo o porque no lo hemos preparado bien. Otra cosa es equivocarse a conciencia plena conciencia a sabiendas que es lo que estamos haciendo; eso ya no es equivocación, es maldad, mala fe, mala conciencia. El pecado no está en la equivocación; el pecado está en la intencionalidad, ya que es errar el camino del bien, y sabedores de que lo que hacemos está mal, es un desorden del bien.
No somos perfectos y estamos sujetos tanto a la equivocación de manera inconsciente, sin malicia como estamos sujetos al pecado, por debilidad, por no luchar o por mala conciencia. Pero de la misma forma que no somos perfectos, estamos dotados de libertad y por tanto de corregir el mal camino o de mantenernos. Recogiendo las enseñanzas del Señor en el Monte de las Bienaventuranzas: “Sed Perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”, que al menos tengamos la intención y el deseo de corregir el mal camino, levantándonos de nuestras caídas, a veces cuantiosas, pero levantándonos, aquí está virtud y la grandeza del alma humana
Hay otras equivocaciones que me traen a mal traer, por contumacia. Y es que como puede ser que un católico de el sí al aborto, al divorcio, a los matrimonios gay, a la enseñanza de la sexualidad en la escuela, a la arriada de los crucifijos de escuelas y centros, al desamparado de la familia tradicional, a los retos contra la jerarquía de la Iglesia, a la oposición al Santo Padre cuando toca algún tema que daña las tesis de partidos de izquierda… pero es que no son equivocaciones; eso son tomas de postura conscientes. Por eso sigo manteniendo, pese a quien pese, que es tan imposible que un cristiano sea socialista como que la luna nos asfixie de calor. Y la cosa es clara y limpia. Lo blanco siempre será blanco, sin mezcla.