EL CAMINO DE EMAUS
25 Marzo 2010
17 En efecto, el propio Herodes había mandado prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, a la cual Herodes había tomado como mujer. 18 Juan decía a Herodes: No te es lícito tener a la mujer de tu hermano. 19 Herodías le odiaba y quería matarlo, pro no podía: 20 porque Herodes tenía a Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y le protegía; y al oírlo tenía muchas dudas, pero le escuchaba con gusto. 21 Cuando llegó un día propicio, en el que Herodes por su cumpleaños dio un banquete para sus magnates, a los tribunos y a los príncipes de Galilea, 22 entró la hija de la propia Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los que estaban a la mesa. Dijo el rey a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré. 23 Y lo juró varias veces: Cualquier cosa que me pidas te daré, aunque sea la mitad de mi reino. 24 Y, saliendo, dijo a su madre: ¿Qué he de pedir? Ella dijo: La cabeza de Juan el Bautista. 25 Y al instante, entrando de prisa donde estaba el rey, pidió así: Quiero que en seguida me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. 26 El rey se entristeció; pero, a causa del juramento y de los comensales, no quiso contrariarla; 27 y, enviando un verdugo, el rey mando traer su cabeza. Aquel marcho y lo decapitó en la cárcel, 28 y trajo su cabeza en una bandeja, y la dio a la muchacha, y la muchacha la entregó a la madre. Cuando se enteraron sus discípulos, vinieron, tomaron su cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.
Juan Bautista era un hombre justo, se nos dice. La palabra justo, se refiere a un hombre bueno, lleno de santidad. Predicaba a cada uno lo que necesitaba; por eso a Herodes le repetía continuamente su situación anómala. Herodes sentía por él un profundo respeto dada su valentía y sencillez.
Herodes Antipas era el tercer hijo de Herodes, fue tretrarca de Galilea. Construirá la capital en la orilla del lago en la ciudad de Tiberiades. Poseía un carácter violento y tiránico como su padre. Contraerá matrimonio con Herodías, la mujer de su hermano Filipo, considerado como el mejor de los hermanos. Bajo su tretrarcado Juan el Bautista será ejecutado por decapitación en los calabozos de la prisión del palacio de Herodes, tal como hemos leído en el pasaje de San Marcos.
Herodes será desterrado por Calígula, emperador de Roma, a la Galia, a la ciudad de Lión en el año 39 d. C.
Del pasaje del martirio de Juan el Bautista sacamos entre otras dos importantes consecuencias. La primera de ellas, la fidelidad en la defensa de los valores que envuelven nuestra fe. Muchas veces los respetos humanos y el miedo a molestar a los demás, hacen que silenciemos la verdad, cuando realmente el deber es el de corregir con la atenta mirada con que el Señor nos ha enseñado: con cariño.
Hoy en nuestra nación luchamos por no perder esos valores que nos quieren arrancar: la familia, la vida, la moral…y trabajaremos por recuperar lo que ya han arrancado. A ejemplo del Bautista muchos murieron por defender la fe en la que habían sido bautizados en la ultima de las mas grandes persecuciones que ha padecido la Iglesia. La Iglesia y en ella los que permanecen en su seno demos permanecer fieles y en esta hora mas que nunca; ya que se ha agudizado los ataques contra ella y sin pudor ninguno, los provenientes del gobierno de la nación. De la misma manera, que el Bautista nos da la lección de fidelidad, nosotros nos mantendremos fieles a la fe en que nuestros padres nos bautizaron. Bienaventurados los perseguidos por Mi causa, dice el Señor
La segunda consecuencia que sacamos es la ilicitud de los juramentos que se apoyen en hechos ilícitos. Sabemos que ni debemos prometer, y ni mucho menos jurar. De hacerlo estamos obligados a cumplir la palabra empeñada. Y que siempre que juremos o prometamos, deben ir acompañadas de la auténtica verdad. El caso de Herodes es el juramento del cumplimiento de un hecho ilícito, la muerte de un hombre. En este caso, tal como nos lo enseña San Pío X en su Catecismo no debe cumplirse el juramento, cuando nos dice: “no solo no estamos obligados, cuanto que pecamos haciéndolo como casos prohibidos contra la Ley de Dios o de la Iglesia”.
Debemos ser fieles al nombre de Dios, como nos lo manda el segundo Mandamiento. Debemos acostumbrarnos a no tomarlo a la ligera o frívolamente. Nos duele la falta de respeto a nuestros padres, también debe dolernos no respetar a nuestro Abba, papaíto del Cielo. El nos ama ¿ no vamos a amarle nosotros? Debemos corresponderle con amor y siendo solicitos en el cumplimiento de SU Voluntad.
El Domingo, es domingo de Ramos, salgamos nosotros también a vitorear, a alabar al Señor; a acompañarle en esta semana santa; estando junto a El en las horas amargas de la Pasion, velando junto a El, seguro que el cansancio nos vence, pero hagamos ese esfuerzo. Y permanezcamos junto a El durante nuestra vida, como homenaje de gratitud al tremendo sacrificio que Jesus ha hecho por nosotros.