EL CAMINO DE EMAUS
30 Julio 2011
Hay muchas formas de rezar. No solo con el Padre Nuestro y el Ave María… ¿sabes que puedes rezar con tu trabajo? Decía Santa Teresa, que también entre los pucheros estaba Dios. ¿Por qué no? Tenemos el poder, o la gracia o como quiera usted llamarlo de convertir todo lo que hace en oración. Solo hace falta una cosa, ofrecer eso que hace a Dios. “Señor, te ofrezco este trabajo que voy a realizar…”. Desde un informe hasta una sopa de pan. Tenemos que tener en cuenta, que es Dios el primero que ve nuestro trabajo, por lo que hemos de esmerarnos en su presentación, sin quejas ni protestas. Deberíamos ser los cristianos, los mejores trabajadores, por el hecho que todos nuestros trabajos deberíamos ofrecérselos a Él.
Pero a veces se escapa una protesta, un borrón, una cuenta mal hecha. Y hemos fastidiado lo que en principio era un regalo a Padre Dios. El trabajo muchas veces nos come el tiempo, incluso nos resta tiempo para atender a la familia. Ofrecido a Dios, nunca quedará sin premio.
He ido dos veces, en mi vida, al teatro. La primera vez, fue en Valladolid. Representaban “Pipo y Pipa caen en la trampa”, donde el malo era “el mago carrasclás, bueno por delante y malo por detrás. Al que toda la chiquillería del Teatro chillábamos. Al final todo contento, el malo cayó en la trampa.
La segunda vez, aquí en Tenerife. Casi cincuenta y un años después. Representaban en el Auditorio “El lago de los cisnes” sobre hielo. ¡Magnífico!. Volvería a verlo más veces. Un elenco impresionante de patinadores sobre hielo, hicieron las delicias de los asistentes. Rozando la perfección. Es el mejor ejemplo de trabajo bien hecho, con gusto. Eran dos sesiones por día, entregados a tope. Auténticos profesionales. Al final, el público puesto en pi, durante varios minutos, no dejó de aplaudir.
También Dios nos aplaude, cuando ofrecido un trabajo a Él, se lo presentamos bien hecho, como auténticos profesionales. Cuando realizamos un trabajo, es Dios el primero que lo ve y el primero que va viendo como lo desarrollamos. Estaría feo hacer una chapuza, mal calculado, con borrones o tachones. Deberíamos ser los mejores, porque el cristiano debe ofrecer lo mejor a Padre Dios.
Que en el trabajo está el típico que se pasa rascándose la barriga, sin dar un palo al agua, paseándose en horas de trabajo por internet. Eso no debería ser problema nuestro; quiero decir, no debería ser motivo para protestar. Al final de cada día presentamos nuestros trabajos; unos van con las manos llenas otros no. Nosotros, los cristianos, deberíamos de preocuparnos ¿Qué he hecho yo hoy?.
Cierto que alguna vez dan ganas de “meter un brazo por la manga” a alguno. Pero mejor no. Lo nuestro es dar ejemplo.