EL CAMINO DE EMAUS
18 Septiembre 2013
Me gustaría que los perros tuvieran su Cielo o que también fueran al Cielo. Digo los perros, porque los he tenido y de varias razas, el cáncer pudo con ellos. Collie, Husky. Buenos y leales, cariñosos… a lo mejor alguno dice : Menuda tontería, que barbaridad, ¿Cómo van a ir al Cielo los perros? ¡Si no tienen alma!. La verdad que hasta alguno niega que la persona humana tiene alma, entre ellos los budistas
La verdad es que la Iglesia nunca ha hablado de un Cielo para perros y me refiero a los perros por ser unos animales tradicionales de compañías, por ser los mas fieles. Recuerdo, en una meditación, en un ejemplo puesto por el sacerdote nos decía: “al ver aquel gato atropellado, pensé para mi, para el todo se acabó”. ¿Todo se acabo para aquel gatito que quizás no hizo nunca mal?. Me refiero a “mal”, como nosotros podemos hacerlo, sin voluntad de hacerlo. Sin libertad de hacerlo. Ellos actúan por instinto, nosotros por libertad.
Dios al crear al hombre dijo. “ hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, nos dota de inteligencia y de libertad, capaces de hacer el bien o de elegir el camino del mal, camino del mal que eligen Adán y Eva con su desobediencia al aceptar la tentación. Como nos enseñaban en la catequesis, las potencias del alma son inteligencia y libertad. ¿Carecen de ellas los perros. No son libres porque nos sirven a nosotros, pero disponen de otros elementos que muchas veces nos faltan a nosotros: cariño, entrega, sentido de la vergüenza, sentido de la compañía, obediencia, capacidad para hacer el bien… cierto que otros son muy agresivos, pero esta agresividad se conjunta con la forma de ser de sus amos.
En casa hemos tenido varias razas de perros. Todos fieles, cariñosos, mimosos. Para mi el mejor, o la mejor fue la Collie, Orasis Tereina (Dulce Mirada), solo el nombre lo dice todo. No se separaba de mi, había una conexión especial. Me esperaba al volver del trabajo, dormia en mi cuarto, salía a la calle conmigo, si a las once no me había acostado me hacia un gesto con la cabeza indicándome la dirección que debía tomar, si llegaba la hora de sacarla a pasear y me retrasaba, descolgaba la chaqueta del respaldo de la sillacon lo que me decía lo que tenia que hacer… horas antes de morir, la encontré tumbada en el suelo del cuarto y levanto la cabeza y comenzó a llorar y lamio mi cara suavemente. Era como una despedida. Me abrace a ella y lloramos los dos. Fue un momento muy triste.
Creo que San Francisco de Asis y Juan Pablo II, han sido los únicos, que yo sepa que nos han hablado de ellos. Tienen un soplo de Dios, pues es Dios el que los ha creado. Tienen dones especiales que no tienen otros animales.
No se si habrá un Cielo para perros. Pero quiero creer que estos animalitos que estos animalitos con su bondad y cariño deben merecer algún tipo de premio, pues no es posible que pasen al olvido.
No creo que sea ninguna herejía este pensamiento. Es el deseo que un animalito que tanto bien hace, reciba algún tipo de premio. Me gustaría cuando muera, si merezco, por lo menos llegar al purgatorio, me encantaría saliera a recibirme Orasis Tereina (dulce mirada).