EL CAMINO DE EMAUS
18 Enero 2013
Hace pocos días, en una alocución decía el Papa Benedicto XVI que “ Dios no se cansa de buscarnos, es fiel al hombre que ha creado y redimido permanece cercano a nuestra vida, porque nos ama”. Estas palabras del Papa, me recuerdan a un pasaje de aquel encuentro del Beato Juan Diego y La Virgen María, mejor dicho la salida al encuentro del beato Juan Diego de la Virgen María, cuando aquel se fue por otro camino para no encontrarse con aquella misteriosa Señora, pues su tio estaba gravemente enfermos y necesitaba la asistencia de uno de los sacerdotes. Ella le dice que no se preocupe por su tio y que vaya a llevar un encargo al obispo. Una vez cumplido, regresa a su casa y encuentra sano y salvo a su tio. Ella tampoco se cansa de buscarnos.
Dios, pacientemente nos busca, no se cansa de salir a nuestro encuentro, nos espera en los recodos del camino, nos llama hasta que por fin oímos su voz porque abandonamos nuestra sordera espiritual. Es curioso, cuando somos nosotros los sordos nos atrevemos a decir, que es Dios el sordo, “Si es que no me oye”, “Si es que no me escucha”. Si es al contrario, somos nosotros los que no le oímos o no queremos oírle, porque somos como el rico: “ Que debo hacer para ganar el Reino de los Cielos. El Señor le contesta: Vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, ven y sígueme” y el evangelista nos dice que se fue triste, pues como nosotros no queremos abandonar el mundo y lo que nos ofrece.
El Señor nos llama y nos pide lo mismo, dejar lo que el mundo nos ofrece y nos separa de El, pero muchas veces preferimos dejarnos seducir a seguir la llamada de Dios. Asi todo, Dios no se cansa de llamarnos, de buscarnos, pues es nuestro Padre y como tal nos ama. Tal es su amor, que solo un deseo, por nuestra parte, de arrepentimiento hacen que nos perdone por medio del sacramento del Perdon. Tal vez, ¿Por qué no?, al vernos con El, de sus ojos salten lagrimas de emoción, como saltan lagrimas de los padres cuando han recuperado a un hijo suyo que se había extraviado.
Dios no se cansa de buscarnos. Padre he pecado contra el Cielo y contra Ti. Perdoname.