EL CAMINO DE EMAUS
15 Junio 2013
Dios sabiendo lo que había hecho Cain, le pregunta “Cain, ¿Dónde esta tu hermano?. ¿Acaso yo soy el guardian de mi hermano?”. Mata a su hermano y con soberbia. Creo que somos muchos los caines, no porque matemos a nuestros hermanos, sino por la recarga de soberbia que tenemos muchas veces.
Vemos el sufrimiento y la muerte de muchos seres, hombres, mujeres y niños en el mundo a causa de las guerras, el hambre y las enfermedades.
¿Soy tal vez el guardian?. Cierto que muchos están muy lejos de nosotros y nos quedamos en ese no poder hacer nada. Decía un santo “donde no llegue nuestra mano, si llega nuestra oración”. Dios nos escucha. Pero unas veces no pensamos en el sufrimiento de los demás, porque solo pensamos en nosotros; otras veces pasamos delante de ellos volviendo la cara, o cruzamos la calle… el que mata, el que aborta, el que abusa, el que acosa…
No sabemos donde esta Abel, aunque lo tengamos al lado, porque solos nos vemos a nosotros mientras nos vaya bien las cosas ¿Acaso soy el guardian de mi hermano?. Claro que lo soy, para algo nos llamo Dios desde la eternidad; para algo conto con nosotros, por algo hemos sido bautizados, no nos llamo para ser la higuera seca, tampoco para ser el paralitico de Cafarnaun, tampoco para estar sentados en un sillón cada dia.
Hoy atravesamos una vida de sufrimiento, la crisis, muchas familias arruinadas, perdidas de trabajo, perdidas del hogar familiar, muchos paiswes en guerra, sin que la ONU se tome en serio o impida de alguna manera esa sangría; solo los intereses creados la hacen actuar, mucha gente muriendo de hambre en lo que llamamos Tercer Mundo.
Ojala cuando Dios nos pregunte por nuestro hermano, sepamos o podamos decirle ¡Si, esta conmigo!