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El blog de antonio tapia

EL CAMINO DE EMAUS

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BRAZO SOBRE BRAZO, UNA CONDENA PARA EL HOMBRE

Cuantas veces habremos escuchado esa frase lapidaria que el trabajo es una condena con que Dios sentenció al hombre y a la mujer, desde tiempos de Adán y Eva. Hasta entonces, había vivido sin preocupaciones, tenían todo a su disposición, pero el pecado de desobediencia y el de soberbia determinó su expulsión del Paraíso y desde entonces tuvieron que trabajar para ganarse el sustento. Y el trabajo lleva consigo fatiga, tensión y esfuerzo; por ello les dijo “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, no a modo de condena, sino que ahora deberían de trabajar con esfuerzo; ya no lo tenía todo hecho. Se darían cuenta del cambio que se produjo en sus vidas.

 El trabajo no es fácil, pero es llevadero; en ocasiones se ve envuelto en tensiones, conflictos, en una lucha entre el patrono y el obrero, donde cada uno defiende su parte. En ocasiones, el patrono trata de exigir más por el mismo salario, pero los trabajadores organizados en sindicatos hacen frente a través de huelgas, produciéndose un pulso entre los dos contendientes.

No siempre tiene razón el trabajador, pues también se producen huelgas injustas. Incluso, en esta última legislatura, hemos visto como los dos sindicatos mayoritarios parecen no haber estado con el trabajador, cuando el gobierno se propuso sacar la nueva reforma laboral, en donde se produce un abaratamiento del despido; o cuando para tapar la crisis adopta como medida la reducción del sueldo de funcionarios en más de 100 euros; así como el de los jubilados. Se callaron y lo permitieron.

¿Estamos condenados a trabajar?. Los que sí están condenados aquellos que se han visto en la calle perdiendo su trabajo y como consecuencia de ello, han perdido sus haciendas, con el agravante que deberán seguir pagando el piso que ya no tienen. Esto sí que es una condena, ante la cual los órganos de presión; o sea, los Sindicatos nada hacen. Con el trabajo obtenemos beneficios: podemos fundar una familia, defenderla, procurar un futuro para los hijos…¿desde cuándo una condena produce tales beneficios?. Los que sí están condenados son los cinco millones de parados, de los cuales aquellos que pasan de cierta edad, al ser casi población vieja, ven su futuro oscuro puesto que las empresas buscan mano de obra joven. Y los grandes sindicatos callan, aun siendo muchos de los parados sus militantes.

Por otra parte, el paro no es una condena impuesta por Dios, sino por la mano del hombre, la crisis económica y por la mala gestión de un gobierno que no ha sabido solucionar este problema, acrecentándolo más y más.

A lo largo de la historia del trabajo, el momento culminante ha sido lo que llamaron la Revolución Industrial, cuando aparece la máquina que sustituirá en muchas fábricas una parte de la mano de obra. Surge el Capitalismo y poco después el socialismo, como defensa del trabajador ante situaciones injustas.

A este respecto, José Antonio hace esta reflexión: El Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: "Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal". Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa. Capitalismo y Socialismo, una guerra encarnizada. Pero tuvo la desgracia de dejarse inocular la filosofía de Marx y Engels.

Pero la Iglesia que no es ajena a los problemas del hombre y la mujer salta  a escena, proponiendo soluciones. Así aparece la Encíclica Rerum Novarum, De León XIII. Desde entonces todos los Papas han trabajado por solucionar los problemas de la persona a la luz del evangelio. La Iglesia no está solo para el terreno espiritual, también para el social. Dios ha entregado a la Iglesia la custodia de hombre y mujeres, por ello  no le abandona y siente en si misma los problemas que padece. Recientemente ha condenado al capitalismo, como causante de los problemas del hombre, a quien asfixia económicamente.

Esperemos que el nuevo gobierno que surja en las elecciones del año 2012, se toma para si el problema y preocupaciones de hombre.

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